Tribuna empresarial 05/10/2020

Contener desechos de alimentos

Pandemia, crisis económica mundial, catástrofes climáticas. El mundo parece estar pidiendo un nuevo estilo de vida, más sostenible y comprometido con la circularidad. Entre muchos temas urgentes, me gustaría destacar uno que está en nuestro dia a dia pero que se nota poco: el desperdicio de alimentos que en el mundo, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, se tira a la basura casi el 30% de todo lo que se produce, agravando el problema del hambre y los impactos ambientales.

¿Y qué tienen que ver los empaques con eso? Ellos cumplen una función muy importante de conservación y en varios casos, de aumentar la vida útil de los alimentos, siendo grandes aliados en la reducción del desperdicio de alimentos. Vistos como dañinos para el medio ambiente, pueden sin embargo, contribuir a suavizar una realidad difícil de asimilar: el desperdicio anual de casi 10 millones de toneladas de alimentos, solo en Colombia según el Planeación Nacional. Este volumen corresponde a casi un tercio de la oferta nacional de alimentos.

Expandiéndose a América Latina, el volumen anual de desperdicio de alimentos alcanza los 127 millones de toneladas, según una estimación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Las pérdidas corresponden al 15% de los alimentos disponibles para el consumo humano en la región. Y no es solo eso: las pérdidas y el desperdicio de alimentos afectan la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y afectan el medio ambiente debido al uso insostenible de los recursos naturales y las emisiones de gases de efecto invernadero.

No existe una solución única para este problema, sino la necesidad de una serie de cambios a lo largo de la cadena de suministro en los hábitos de los consumidores. Y es ahí donde los empaques se vuelven más que imprescindibles para disminuir el desperdicio, proteger y preservar las características de los alimentos en las diferentes etapas que van desde la producción hasta el consumo, pasando por el transporte y el almacenamiento.

Según el proyecto "STOP waste - SAVE food" realizado en Austria bajo la coordinación del Lower Austria Food Cluster (FFG), el empaque optimizado ayuda a evitar el desperdicio por ofrecer una mayor protección a los alimentos. Incluso, el beneficio medioambiental del desperdicio evitado es entre 5 y 10 veces mayor que el costo medioambiental de los empaques. La protección es especialmente importante para los alimentos que consumen intensamente los recursos del planeta, como el queso y la carne.

El estudio también generó datos más detallados sobre los beneficios del empaque, señalando la relación entre una vida útil más larga y menos desperdicio en el comercio minorista. Después de varias pruebas, el resultado mostró que, en promedio, al duplicar la vida útil de los productos, la tasa de desperdicio en el minorista se redujo en aproximadamente un 40%. Tomando un ejemplo del Roastbeef, cuando el empaque MAP fue reemplazado por empaque al vacío, la vida útil del producto aumentó de 6 a 16 días, o sea casi 3 veces. Al mismo tiempo, la tasa de desperdicio del minorista disminuyó del 12% al 3% (4 veces).

Evaluaciones como estas ayudan a proponer cambios en la cadena y a hacer que los consumidores se sientan más seguros, además de disipar algunos mitos sobre la sostenibilidad, como afirmar que dejar las frutas y verduras desprotegidas prolonga su vida útil. De hecho, según el estudio “STOP Waste - SAVE Food”, ocurre lo contrario: las pruebas realizadas con pepinos, por ejemplo, demostraron que, almacenados a 8°C (temperatura de la parte superior de la nevera), los pepinos envasados ​​con film plástico alcanzan tienen una vida útil un 50% más larga que los productos sin empaque.

Para un mejor aprovechamiento de los alimentos, los empaques juegan un papel fundamental, manteniendo durante más tiempo la frescura y todas las demás cualidades del producto. Nuestro desafío es encontrar las mejores soluciones para combatir el desperdicio de alimentos en colaboración con otros actores de la cadena de suministro, llevando empaques cada vez más optimizados por la tecnología, con estructuras simplificadas, más fáciles de reciclar y más amigables con el medio ambiente. En Dow estamos preparados para emprender este camino.