La permanente descalificación de empresarios y empleadores alimentó una lógica de confrontación entre colombianos
“Drácula y sus vampiros” lo dejaron infartado, moribundo, con la yugular desangrada; ya no vale quirófano ni hada protectora que le ponga un corazón de fantasía, es preciso invocar “el primer milagro”, uno como el de Lázaro que lo reviva y lo saque de la morgue