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Analistas 26/05/2022

La diversidad sí nos sirve

Willy Mayenberger
Socio Director de Top Management

Pensamos que la diversidad es un concepto imprescindible en la sociedad y en las organizaciones que dirigimos. Sin embargo, este no es un tema novedoso pues hay académicos, empresas y directivos que lo venimos desarrollando desde hace décadas. Estamos convencidos también de que no debe encasillarse a lo relacionado con género y sexualidad. En la cotidianidad, con nuestros colaboradores, con nuestras familias y amigos tenemos la gran oportunidad de ver y disfrutar los abundantes matices de la diversidad: generaciones, razas, credos, regiones, orígenes y culturas son algunas de las diferencias que a diario compartimos con nuestros seres más queridos y son estas diversidades las que nos invitan vivir y promover una verdadera inclusión, marcada por el respeto y la generosidad frente a los otros seres humanos con quienes interactuamos.

La inclusión no es sinónimo de tolerancia; no es aceptación con resignación. Ser incluyentes implica abrirse con respeto a otras posiciones que podrían complementar nuestra visión y, si no las compartimos, con seguridad enaltecen a otros seres humanos que también son diferentes a nosotros. Así, la diversidad y la inclusión se proyectan como un círculo virtuoso en el que, por ejemplo, un baby boomer y un centennial reunidos en una sala de juntas intercambian ideas y complementan sus visiones en un diálogo que no solo es fructífero para la organización sino edificante para una sociedad muchas veces tan conflictiva.

La historia, nuestro entorno y hasta la misma naturaleza han evidenciado el potencial y las ventajas de la diversidad y la inclusión: el café en Colombia ha sido uno de los productos de mayor impacto económico y social. No obstante, sus cultivos hasta la década de los 70 en su mayoría correspondían a la variedad arábica. En ese momento apareció la roya para ocasionar uno de los peores estragos tanto en la producción, como en la economía de las familias cafeteras y del país. Lo curioso es que la recuperación de esta terrible situación solo fue posible cuando se desarrolló la variedad Colombia (con participación de la caturra). La diversidad, incluso en términos de cultivos y producción, nos demuestra que esta es indispensable para el equilibrio y la supervivencia de prácticamente todos los seres vivos.

Los seres humanos aún no hemos aprendido el valor y los beneficios que traen consigo las diferencias. Por el contrario, no solo se rechaza, sino que muchas veces se odia a quien presenta desde su perspectiva una visión diferente de la vida. Esto plantea enormes retrocesos culturales, económicos y sociales. Cualquier sistema basado en la uniformidad, la pureza o la homogeneidad se estancará y el largo plazo será materia imposible; así lo ha demostrado la historia. El éxito de las organizaciones de nuestro tiempo está determinado, en gran medida, por la agilidad en los procesos de creatividad, innovación y transformación. La artista, escritora y periodista estadounidense Julia Cameron afirmó que “la creatividad es un proceso de entrega y no de control” y la entrega implica generosidad, pero también apertura, aceptación y respeto de quien recibe.

Igualmente, el panorama global nos ofrece ejemplos de cómo a partir de las diferencias es posible concebir modelos verdaderamente ejemplares: Europa se caracteriza por su diversidad religiosa, étnica, económica y cultural. No obstante, esta heterogeneidad fue la base fundamental para la consolidación de una de las comunidades políticas más destacables de toda la historia de la humanidad: la Unión Europea.

Nuestra sociedad clama por un diálogo permanente basado en el respeto mutuo. Desde el liderazgo, seamos el ejemplo de apertura a la diversidad y la inclusión. Lo vemos como un camino expedito hacia una verdadera equidad con justicia social.

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