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La empresa en la nueva realidad

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Sylvia Escovar Gómez Presidente de Terpel

El covid-19, además de impactar la salud de millones de personas, ha puesto en vilo la economía de varios países, y nos ha obligado a repensarnos como sociedad. Temas subyacentes en los procesos de desarrollo del mundo han aflorado como prioritarios, y están cambiando las agendas de decisiones en los ámbitos gubernamental, empresarial y personal.

Como ciudadanos corporativos, las empresas desempeñan un rol fundamental en este doble propósito: el de superar la pandemia y el de crear un futuro mejor para todos. El desarrollo social, fundamentado en mayor disponibilidad de recursos públicos (impuestos), empleo de calidad y, bienes y servicios, depende en una gran medida, de su sostenibilidad. En esta inimaginada catástrofe colmada de temores, incertidumbres, y pérdidas económicas, el mundo corporativo se ha sumado más que nunca, al desafío de superar una batalla en equipo con los demás actores de la sociedad. En el periodo de ya casi tres meses de pandemia, el sector empresarial colombiano en general, de manera directa y a través de los distintos gremios, ha articulado sinergias con organismos sociales y entidades del sector público para mitigar, de diversas formas, los impactos de la crisis. En esta nueva fase de la pandemia, es a través del trabajo articulado de las empresas, acatando con convicción y disciplina las medidas de seguridad establecidas, y manteniendo la producción y el empleo, como se logrará mantener el sustento de los colombianos mientras se logra encontrar una vacuna o un tratamiento efectivo.

Superada la pandemia, nuevamente será el sector empresarial, actor esencial en el mundo que decidamos construir. Las realidades que han aflorado durante esta crisis, tales como las marcadas inequidades entre grupos de la sociedad y el daño que causa el actuar de la humanidad sobre los recursos naturales, deberán ser abordadas por la sociedad como un todo y por las empresas como parte de esta sociedad. Las nuevas formas de trabajar, las nuevas tecnologías, las nuevas energías y su utilización estarán en el centro de los retos empresariales y serán parte de la realidad.

Es importante que entendamos y apoyemos hoy el papel de las empresas y de su sostenibilidad en su misión de hoy y de mañana de seguir operando, de proteger el empleo y la innovación y de ser así, un soporte fundamental de las familias, que son el centro de la economía y el corazón del país. Sostener el aparato productivo es una prioridad, para que la reactivación de la economía se realice de tal forma que se proteja la salud y la vida digna de las personas y que el “nuevo normal” llegue con empresas fuertes y capaces de adaptarse a las nuevas realidades mundiales.

Esta pandemia cambiará radicalmente nuestra forma de trabajar, volviéndonos más digitales, más austeros, más locales, etc, pero espero que también cambie sustancialmente la forma en que nos percibimos como entes individuales que no se interconectan. El futuro cercano demanda una sociedad unida, interconectada, en la que valoremos y apoyemos la unión y la solidaridad y entendamos que empresas, individuos, gobiernos y academia, debemos encontrar una nueva visión compartida y trabajar juntos para alcanzarla. Una visión en la que, apoyados mutuamente, no solo cambiemos el “cómo hacemos las cosas” sino también el “para qué las hacemos”.

Las virtudes surgidas durante la pandemia alrededor del entendimiento de que lo que hacemos o dejemos de hacer no solo nos afecta a nosotros, sino a quienes nos rodean, deberán unirnos y llevarnos a luchar decididamente, desde nuestras coincidencias, y también desde nuestras diferencias, a favor de un mundo más sostenible y de una sociedad con mayor bienestar.

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