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¿Y del empleo qué?

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Sergio Mutis Caballero - sergiomutiscaballero@gmail.com

El panorama económico en América Latina no es alentador. Según proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), solo Panamá y República Dominicana crecerán su economía por encima de 5%. Nuestro país se encuentra bien ranqueado, tanto que para 2020 proyecta crecer su PIB en 3,6%, bastante por encima de la media de la región, que tendrá en su gran mayoría desempeños mediocres, siendo las proyecciones para Argentina y Venezuela de recesión y altas tasas de desempleo.

En Colombia, la mayoría de los indicadores económicos, según las cifras oficiales, son positivos o con posibilidades de mejora. De acuerdo con la canasta del Banco de la República y cifras del Dane, la inflación sigue controlada; este año va a cerrar cerca de 3,9% anual; en noviembre la variación mensual del IPC se ubicó en 0,10%, a pesar de los incrementos del costo de la energía; la tasa de interés de intervención está en 4,5% con tendencia a la baja. La economía como un todo, está creciendo a tasa del orden de 3% anual.

No obstante, el buen comportamiento macroeconómico del país, el desempleo agobia las posibilidades reales de mejora. El sector agropecuario y la construcción de edificaciones no despegan. Estos sectores económicos, junto con el comercio y servicios, son los mayores generadores de mano de obra del país. Mientras no crezca de manera sostenida la construcción, la cifra del desempleo ha de ser un mal indicador económico.

Según el Dane el desempleo está en 9,8%; ha sido el coco de este Gobierno, ya son más de 2,6 millones de desocupados. Hasta 2015 el empleo venía mejorando, tanto que dicho año estuvo en 8,9%; pero con la caída de la actividad edificadora, ya para 2016 subió a 9,2%, para 2017 a 9,4%, para 2018 a 9,7% y para el presente año incluso está bordeando 10%.

El potencial de generación de mano de obra en la construcción y los servicios inmobiliarios fácilmente puede superar los 3,2 millones de trabajadores de todos los estratos socioeconómicos, (la construcción puede aportar 1,4 millones de empleos y la actividad de servicios inmobiliarios y profesionales vinculados al sector, algo más de 1,8 millones de puestos de trabajo). De hecho, en la última década en Colombia, 12 de cada 100 empleos son generados por actividades inmobiliarias y de edificación. Cifra que, si crece la construcción de edificaciones, en mayor proporción se avanza en empleo.

La construcción de edificaciones es el motor laboral que el Gobierno tiene que incentivar. La actividad económica de construir edificaciones nuevas, donde 70% es vivienda, resuelve déficit habitacional, genera patrimonio a los hogares, jalona el crecimiento económico en casi todos los sectores, como el industrial, el comercial, el de servicios (financieros, inmobiliarios y profesionales) y por sobre todo es un generador masivo de empleo.

Incentivar la construcción es el más adecuado instrumento de desarrollo económico y social. El impuesto al consumo para venta de finca raíz fue contrario a este propósito. La incertidumbre y cambios permanentes en las reglas de juego, en materia urbanística, en aspectos tributarios y en general la inestabilidad jurídica, son dificultades permanentes para la actividad empresarial formal en nuestro país y, para que los empresarios creen empleo.

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