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Analistas 19/02/2021

Contracción

El PIB de Colombia según el Dane cayó 6,8% en el 2020, contracción económica esperada debido a la parálisis de la actividad empresarial, por los confinamientos y restricciones derivados de la pandemia. Quizás excesivas en algunas regiones y ciudades del país.

Como lo pronosticamos, fue superior a la contracción de 1999, pero a diferencia de esta, con posibilidad rápida de recuperación, máxime que el 2020 mostró la gran fortaleza del sector financiero, la importancia del mercado de capitales, el potencial del agro y la confianza de inversión en varios sectores como la vivienda. Suma, la confianza en el Gobierno y el reconocimiento por el buen desempeño del Ministro de Salud y la tarea de otros altos funcionarios.

Hubo sectores muy afectados por los cierres con contracciones sectoriales históricas. Comparado 2020 con 2019, según el Dane, estos fueron la industria manufacturera (-7,7%), el comercio (-15,1%), la explotación de minas y canteras (-15,7%) y la peor caída, la de la construcción (-27,7%). Además, en los hogares que tienen relación con la informalidad, el confinamiento acentuó el empobrecimiento. Las ayudas del gobierno y el crecimiento de las remesas de familiares desde el exterior, contribuyeron a paliar la gran dificultad.

Ahora bien, ¿cómo se explica que hace pocos días el propio gobierno señalaba que la vivienda tuvo en 2020 un año histórico en ventas y, a su turno, las cifras del Dane registraron caída del 27,7% como valor agregado de la construcción?

Lo anterior se explica por cuanto la cifra del censo de comercialización de viviendas corresponde a “pre ventas”, a vinculaciones de hogares e inversionistas a proyectos sobre planos, generalmente con el instrumento fiduciario, antes de iniciar su etapa constructiva, o una pequeña parte de unidades después de cumplir el punto de equilibrio, cuando sigue abierta la sala de ventas ya iniciada la construcción. Esa comercialización señala de manera certera que habrá gran actividad edificadora en el presente año y venideros.

La construcción cayó en 2020 porque se cerraron las obras, tanto de infraestructura como las de edificación. Pero, gracias al apetito por la vivienda, impulsado por los incentivos del Gobierno y su característica de valorización, se dieron cuantiosas vinculaciones a proyectos inmobiliarios no obstante la pandemia, y para algunos casos, gracias a ella, que valoró la vivienda con sitio de trabajo, con conectividad, con lugar de esparcimiento dentro del edificio, conjunto o sector; con balcón y/o posibilidad de disfrutar el verde o el paisaje natural.

Corrobora esta explicación que, las actividades inmobiliarias si crecieron durante 2020. Así mismo, sectores económicos que no cerraron su producción ni operación, como la agricultura y las actividades financieras, tuvieron resultado anual positivo. Atenuaron la contracción.

Cuando crece la construcción, crece la economía y el empleo. Cuando se contrae la construcción, cae la economía y crece el desempleo. Pues bien, que la comercialización de viviendas volviera a la senda del crecimiento con cerca de 200.000 unidades en 2020, garantiza que esta y su encadenamiento en la gran mayoría de los otros sectores de la economía jalonen la reactivación.