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Analistas 08/10/2018

PIB-real y progreso social: ¿cuál es el balance de largo plazo?

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo publicó la actualización estadística del Índice de Desarrollo Humano (IDH) a 2017. Allí se calculó dicho IDH para 189 países, encontrando que 59 se encuentran en el nivel más alto de desarrollo, otros 53 en el nivel alto (donde se concentra buena parte de países de América Latina, incluyendo a Colombia), otros 39 en nivel medio y los restantes 38 en el bajo.

El progreso en el desarrollo humano ha sido notable pues ese IDH se ha elevado de 0,68 a 0,73 en 2010-2017. Sin embargo, esos progresos se han moderado por cuenta de: i) menores ganancias en las expectativas de vida y alfabetismo; y ii) lento crecimiento del PIB-real global a 3,3% (2017-2018).
En el caso de Colombia, el IDH ha mostrado estancamiento en niveles de 0,75 (2016-2017), ubicándose por debajo del promedio regional (0,76). Ello le ha implicado al país descender hacia la posición 90 en el ranking, bastante por debajo de Chile (44) o Argentina (47). Sorprende que nos gane México (74), Venezuela (78), Brasil (79) y Perú (89).

Estos regulares resultados de Colombia son sorpresivos, dados los progresos que había hecho la Administración Santos (2010-2018) en las áreas sociales. Sin embargo, en Colombia todavía tenemos 13 millones de ciudadanos cuyos ingresos se ubican por debajo de $1 millón/mes, con los cuales deben sobrevivir familias compuestas; y 3,5 millones que tan solo reciben ingresos para reponer su desgaste físico, pues sus ingresos familiares tan solo llegan a $465.320/mes para cuatro personas. Además, el coeficiente de Gini se ubicó en 0,51 en 2017 (vs. 0,56 en 2010), nivel superior al 0,48 observado en la región.

Acá presentaremos los resultados de actualizar métricas sociales. El balance es de lento progreso y se observa estancamiento en distribución del ingreso.

Desarrollo Humano

El IDH sintetiza las insuficiencias nacionales en: i) expectativa de vida; ii) tasa de alfabetismo en adultos; y iii) ingreso per cápita. Durante 1950-2010, el IDH de Colombia mostraba ganancias cercanas a 50pp al pasar del 36,3% a 87,6%, donde se destacaban los progresos en la esperanza de vida (42 a 73 años) y en la tasa de alfabetismo en adultos (57% al 93%). Al mismo tiempo, el ingreso per cápita más que se triplicó, pasando de US$1.325 a US$5.623.
No obstante, durante 2010-2017, mostró un relativo estancamiento. Ello como resultado de: i) menores progresos en expectativa de vida, donde Colombia registra 75 años frente a los 80 años observados en Chile o los 77 años en México; ii) un nivel de alfabetización estable en 94% de la población; y iii) un ingreso per cápita de US$6.500-6.800 en 2015-2017. Para 2018-2019, cabría esperar mayores ganancias

Calidad de Vida (ICV)

El ICV es una variación del IDH, pues sustituye la variable del ingreso por el indicador de mortalidad infantil. Este pasó de 20% en 1950 a 90% en 2010. No obstante, a partir de 2010, los progresos del ICV resultan similares a los del IDH (+0.3pp por año) como resultado de la mayor dificultad para reducir la mortalidad infantil en los últimos años.

Equidad General (IEG)

Teniendo como base el IDH, se puede obtener el IEG, sustituyendo el “ingreso” por la distribución del ingreso (coeficiente Gini). Los resultados evidenciaban un lento crecimiento de este indicador en 1950-2010. A partir de 2010, el IEG ha mostrado mayores ganancias, promediando 0,8pp por año, llegando a 68,8% en 2017. Ello se explica por la reducción del coeficiente de Gini hacia 0,51 en 2017. Sin embargo, aún con ello, Colombia continúa mostrando uno de los peores registros de América Latina, donde el Gini promedio es de 0,48.
Derecho a la Seguridad (IDS)

El IDS con el que medimos la probabilidad de sobrevivir en un país como Colombia. Durante los años noventa, Colombia llegó a ser uno de los países más violentos del mundo al registrar una tasa de homicidios de 71 por cada 100.000 habitantes. Esta cifra se logró reducir a un promedio de “tan solo” unos 40 homicidios. Desde 2010, esta tasa ha venido mostrando un esperanzador descenso hacia 23 homicidios, gracias en buena parte al acuerdo de paz con las Farc. Con ello, el IDS ha mostrado un descenso hacia niveles de insuficiencia del 38% en 2017.

Conclusiones

Al analizar las “brechas internacionales”, hemos visto que tanto el IDH, como sus diferentes variaciones, arrojan tendencias de progreso durante el largo período 1950-2017. Sin embargo, las ganancias de los últimos años han sido más bien moderadas (con excepción de lo observado en el caso del IDS), lo cual resulta aún más desafiante por cuenta del ciclo macroeconómico bajista de 2015-2020.

Será clave encaminarnos hacia crecimientos al menos cercanos al nuevo potencial de 3%, lo cual dependerá de que los mejores precios del petróleo se transmitan al resto de la economía y de la agilización que se logre en el impulso de las obras 4G. En paralelo, será necesario trabajar en: i) mejorar la focalización de los programas sociales, especialmente en momentos de afugias fiscales del Gobierno, donde haber detectado la problemática del Sisbén por parte del DNP es un primer paso. Sin buena calidad educativa, tampoco será posible incrementar la productividad y el PIB potencial, bases para continuar avanzando.