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Mercados laborales: ¿apocalipsis ahora o nirvana mañana?

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Sergio Clavijo - anif@anif.com

*Con la colaboración de Carlos Camelo

Se tiene la sensación de que los movimientos anti-establecimiento (tipo Brexit, apoyos a Trump o a los “chalecos amarillos”) y la innovación tecnológica-digital son los dos puntales del supuesto caos laboral global. Pero la verdad es que ni los movimientos anti-comercio internacional ni la innovación tecnológica han podido detener (hasta la fecha) el auge de los mercados laborales en el mundo desarrollado durante la fase de recuperación global del período 2014-2019.

De hecho, los mercados laborales de los Estados Unidos y de Europa atraviesan por un “nirvana-hoy”, en vez del supuesto “apocalipsis-laboral” que tanto se pregona. En efecto, durante la fase de recuperación del mundo desarrollado (2014-2019) la tasa de desempleo ha descendido constantemente desde 11,6% hacia 8,2% en la Zona Euro y del 6,2% hacia 4,1% en Estados Unidos (las tasas más bajas en casi medio siglo), ver gráfico. Sorprende aún más que este “pleno empleo” no se haya visto acompañado de mayor inflación, pues actualmente se tienen tasas tan bajas como de 1,2% en Europa y de 2% en Estados Unidos (ver The Economist, “Working it”, mayo 25 de 2019).

Así, se ha roto (por el momento) la hipótesis de la conocida “curva de Phillips”, a través de la cual se postula que el recalentamiento del mercado laboral tiende a generar incrementos en costos salariales (ver Comentario Económico del Día 31 de octubre de 2018). Dicho de otra manera, la idea de que el costo del menor desempleo es la aceleración de la inflación está siendo desafiada por dos nuevos elementos: i) la salida temprana del mercado laboral de la generación “baby-boomers” del período 1950-1960, reduciéndose la oferta laboral relativa de trabajadores maduros; y ii) el positivo efecto de la tecnología digital, la cual está ayudando a generar nuevos puestos de trabajos (en neto) y que ha puesto a competir fuertemente a las empresas a través de estrechar sus márgenes de cobro al consumidor. Así, las grandes empresas están aprovechando la revolución digital para acrecentar sus ganancias, compensando los menores márgenes con mayores volúmenes de clientela (lo cual aplica tanto al Fintech como al mundo comercial del transporte, del entretenimiento o de la hotelería).

Pero es válido preguntarse, primero, si ¿este “nirvana-laboral” encierra mayores inequidades en sus remuneraciones? Y, segundo, ¿cuánto habrá de durar antes de que nos pueda traer un “apocalipsis-laboral” por sus eventuales limitaciones en su dinámica de “creación-destructiva”?

Sobre la primera inquietud, relacionada con la “inequidad laboral”, los datos más recientes indican que, contrario a lo que se piensa, se tiene una sustantiva mejora para el promedio de los asalariados en Estados Unidos, pues la relación Salario Medio / Salario Mínimo ha mejorado desde los niveles de 1,8 a principios de los años ochenta hacia relaciones de casi 3 en la actualidad. Esto implica que el grueso de los trabajadores gana hoy casi tres veces el salario mínimo, en vez del margen del doble que tenían cuatro décadas atrás (ver Comentario Económico del Día 18 de junio de 2019). En Colombia, infortunadamente, se tiene un movimiento contrario, con el salario medio deprimiéndose hacia el salario mínimo, por razón de los elevados costos parafiscales y del “activismo gubernamental”.

Responder a la segunda pregunta es mucho más complejo, pues esa dinámica laboral de “creación-destructiva” es difícil de pronosticar y la intuición sí apunta hacia una eventual destrucción-neta de puestos de trabajo de buena calidad, dada la elevada robotización. El desarrollo digital-tecnológico se basa en altos conocimientos y, por esta vía, es bastante probable que solo los muy educados continuarán con esa mejoría salarial (antes descrita). Este proceso dará lugar a una eventual mayor concentración del ingreso, aunque el nivel de vida de la mayoría continuará mejorando, reduciéndose los niveles de pobreza por debajo del actual 15% que se tiene en Estados Unidos y de 10% en Europa (ver http://anif.co/sites/default/files/torre_de_marfil_181.pdf).

¿Y qué implicaciones ha tenido este “nirvana-laboral” del mundo desarrollado sobre los países de América Latina y sobre Colombia en particular? Infortunadamente, las noticias de las últimas décadas en la región no son buenas ni en crecimiento ni en lucha contra del desempleo. Se muestra que, mientras Estados Unidos crecía a tasas promedio cercanas a 2% anual y la Zona Euro a 1,5% anual durante 2014-2016, la región crecía a pobres tasas cercanas al cero y Colombia a tasas del 3% (por debajo de su potencial de 4,5%). Más recientemente, durante 2017-2019 el mundo desarrollado está pudiendo crecer a tasas cercanas al 2%-2,5%, pero América Latina se ha estancado en tasas del 1,2%, con lo cual se ha deteriorado la tasa de desempleo regional hacia 8,1% en 2018 (vs. 6,1% de 2014). El caso de deterioro de Colombia es similar al de la región, pues se ha estancado en crecimientos sub-pares de 2,7% anual en promedio quinquenal, mientras que el desempleo se ha elevado desde 9% hacia 9,7% de 2018, en promedio anual.

Así, en este frente de aceleración del crecimiento y descenso del desempleo en Colombia durante el período 2014-2019, es difícil aceptar la complacencia que a veces, con algo de miopía histórica y de falta de geo-referencia global, solicitan los gobernantes a los bancos centrales o a los analistas independientes.

En particular, la vocación de un centro de investigaciones económicas no debe ser evaluada con la vara de estar en el campo de los optimistas-desinformados o de los pesimistas-políticos, sino de la objetividad que debe surgir de analizar los datos y sus tendencias recientes.

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