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La inflación de julio: urgencia de apretar la postura monetaria

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El Dane reportó que el mes de julio registró una inflación del 0,19%. Este dato resultó superior al previsto por los analistas (0,12%) y a la cifra observada un año atrás (0,15%). Con ello, la lectura de inflación total se incrementó nuevamente, pasando de 4,42% a 4,46% anual, alejándose aún más del límite superior del rango-meta (2%-4%) de largo plazo fijado por el Banco de la República (BR). 

Este comportamiento se explica por el notable incremento de la inflación subyacente (sin alimentos), la cual se elevó de 3,70% a 3,98% anual, en buena medida inducida por la marcada transmisión de costos vía importados (pass-through).  En efecto, la inflación de dichos bienes a nivel del IPP se aceleró de 12,1% al 16,9% anual, casi un tercio de la devaluación (peso-dólar) de enero-julio.  

Peor aún, la devaluación más reciente se ha acelerado a la franja 45%-55% anual debido a un panorama internacional más tensionado (lo cual explicaremos a continuación).  Esta preocupante transmisión de costos ahora también se observa en la inflación de transables a nivel del IPC, la cual aumentó de 4,2% a 4,7% anual (a pesar de que el componente de exportados ha continuado mostrando deflaciones).  El único alivio inflacionario provino del componente de alimentos, bajando de 6,20% a 5,67% anual, en línea con lo esperado.

En el plano internacional, las señales de recuperación han continuado desvaneciéndose, pero, paradójicamente, la FED ha hecho cada vez más claro que estaría elevando su tasa-repo antes de finalizar el 2015, probablemente unos 25 pbs en el mes de noviembre.  El panorama macro-financiero para los países emergentes se ha complicado drásticamente en los dos últimos meses y la posible alza de la FED vendría a agravar su frágil situación.  En particular, preocupa el nuevo descenso del precio del petróleo (perfilándose el Brent hacia los US$54/barril promedio-año vs. US$60/barril que veníamos pronosticando).

En Colombia, las señales de desaceleración se han hecho aún más evidentes. Por ejemplo, la producción manufacturera se contrajo -2,6% anual durante enero-mayo de 2015 (vs. +2,4% de 2014), el comercio minorista creció solo 3,7% en el mismo período (vs. +8,2% un año atrás) y las exportaciones acumularon caídas del -31% anual durante el primer semestre (en dólares).   Por todas estas razones, Anif ha optado por recortar su pronóstico de crecimiento del PIB-real, bajándolo del anterior 3,4% hacia la franja 2,5%-3% para 2015 y a la franja 2%-2,5% para el 2016.

Dicho lo anterior, Anif considera que ha llegado el momento en el cual el BR tendrá que elevar su tasa repo en +25 pbs en su próxima reunión de finales de agosto del 2015, llevándola de 4,5% hacia el 4,75%, si es que quiere re-anclar las expectativas de inflación de cara al 2016 y evitar que la propia inflación subyacente desborde el 4,5% hacia finales de 2015.  

Claramente, el efecto negativo de la brecha de producto (menor demanda agregada) no está pudiendo contener los efectos de la inflación de costos generada por devaluaciones recientes a ritmos de 45%-55% anual.  No solo ha desaparecido el espacio para políticas monetarias-fiscales contra-cíclicas, sino que el instrumental complementario de las intervenciones cambiarias para apaciguar la marcada devaluación luce frágil.  

Cabe recordar que Anif había estimado, vía Regla de Taylor, la necesidad de incrementos en la repo-central de 25-50pbs antes de finalizar  2015, si las presiones externas y la devaluación se acentuaban.  Pues bien, el panorama internacional agravó esas condiciones externas al llevar el precio-Brent a la franja actual US$45-US$50/barril.  Con estos hechos a mano, la postura monetaria ahora debe endurecerse, como bien lo pronosticaban al menos dos Co-Directores del BR en la sesión pasada, recomendando elevar desde entonces las tasas de interés en Colombia.
 

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