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Inflación y desempleo regional: persiste la heterogeneidad

Es fundamental que la nueva administración de 2018-2022 continúe trabajando para disminuir la heterogeneidad.

A lo largo de 2017 se observó una marcada desaceleración de la economía colombiana, promediando un pobre crecimiento de 1,5% en lo corrido del año a septiembre (vs. 2,1% en el mismo período de 2016).

Así, los cálculos de Anif sugieren que el crecimiento del PIB-real de Colombia habría cerrado el año con expansiones de tan solo 1,6%-1,8% anual (vs. 2% del año anterior), ver Comentario Económico del Día 17 de enero de 2018. Ello se reflejó en una creciente tasa de desempleo nacional, la cual promedió 9,4% anual en 2017, por encima de 9,2% observado en 2016.

Asimismo, los resultados de la inflación al cierre del año no fueron tan alentadores como se esperaba, pues la inflación cerró en 4,1% en 2017, llevando al Banco de la República (BR) a perder su rango-meta (2%-4%) por tercer año consecutivo (ver Comentario Económico del Día 16 de enero de 2018).

Ahora bien, al analizar dichas variables a nivel regional se mantienen grandes disparidades. Como ya hemos mencionado antes, las ciudades del norte del país continuaron registrando los niveles más bajos de desempleo, significativamente inferiores al promedio nacional. En efecto, durante el período octubre-diciembre de 2017, se destacaron Barranquilla (con un desempleo de apenas un 7,5%) y Bucaramanga (8%) con registros inferiores a 9,6% del desempleo nacional urbano (13 áreas).

Dicho desempeño del indicador de desempleo respondió principalmente a la buena dinámica de los sectores de construcción e industria en Atlántico y de los establecimientos financieros y los servicios sociales en Santander (ver Comentario Económico del Día 27 de noviembre de 2017).

En contraste, Cúcuta y las ciudades del centro-sur del país mantuvieron las tasas de desempleo más elevadas, evidenciando la persistencia de grandes disparidades regionales (que siguen sin ser resueltas).

Así, durante el trimestre octubre-diciembre de 2017, Cúcuta registró la tasa de desempleo más alta entre las ciudades principales del país, alcanzando 14%.

En este caso, la elevada tasa de desempleo se explica por la fuerte inmigración de venezolanos hacia Colombia en los últimos meses, lo que ha incrementado la participación laboral por encima de lo que el mercado laboral de la ciudad puede absorber.

Le siguieron Cali (con una tasa de desempleo de 10,7%), Manizales (10,5%) y Medellín (9,9%), todas por encima del promedio de las 13 principales áreas urbanas (9,6%).

Cabe mencionar que, en esta ocasión, sorprendió el resultado de Pereira, con una baja tasa de 8,2% anual, dado que suele ser una de las ciudades más golpeadas por el desempleo. Ello responde, en buena medida, a la construcción de obras 4G en la región, que ha aumentado la demanda de mano de obra.

En materia de inflación, los resultados no fueron muy buenos. En efecto, en 2017 la mayoría de las ciudades principales registró tasas superiores al techo del rango meta del BR.

Por ejemplo, Bogotá registró la inflación más elevada de 4,6% anual, 0,6pp por encima del techo de 4%. De manera similar, Manizales y Cali registraron una inflación de 4,3%. Tan solo sacaron la cara Barranquilla (3,2%) y Bucaramanga (3,8%), las cuales sí lograron ubicarse dentro del rango-meta del BR.

Los resultados anteriores parecen evidenciar que en el año 2017 ninguna de las ciudades analizadas cumplió la llamada “Curva de Phillips” a nivel regional (relación inversa entre el desempleo y la inflación en el corto plazo).

De hecho, la relación entre ambas variables parece haber sido positiva, pues se presentaron elevadas tasas de inflación acompañadas de altos niveles de desempleo, o la relación contraria.

Por ejemplo, mientras Bogotá y Manizales registraron elevadas tasas tanto de inflación como de desempleo, en Bucaramanga y Barranquilla se observaron bajos niveles en ambas variables (con respecto a los promedios nacionales).

Aunque ya en 2016 se había observado una tendencia similar, ello difiere de años anteriores, cuando habíamos encontrado que dicha relación negativa se cumplía sobre todo en las ciudades del centro y sur del país (ver Comentario Económico del Día 30 de enero de 2017).

Este comportamiento podría estar explicado por el efecto conjunto de: i) la desaceleración generalizada de la economía durante 2017, que elevó la tasa de desempleo en la mayoría de las ciudades; y ii) el efecto transitorio del alza del IVA de 16% a 19% que también incrementó el nivel de precios de las ciudades.

Todo lo anterior evidencia las marcadas disparidades regionales que siguen presentándose en Colombia (no solo en cuanto a la inflación y el desempleo, sino también con relación a la actividad económica).

Esto demuestra que, aunque las estrategias transversales y regionales que ha tratado de adoptar el Gobierno Nacional (según lo estipulado en el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018) fueron un paso en la dirección correcta, ello aún no ha dado sus frutos.

Por esto, es fundamental que la nueva administración de 2018-2022 continúe trabajando en este frente para lograr disminuir esta heterogeneidad en el mediano plazo (ver Comentario Económico del Día 27 de noviembre de 2017).