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Desempeño del PIB departamental de Colombia

A mediados de 2017, el Dane reveló el comportamiento del PIB real departamental de Colombia para 2016. Como ha sido usual, los resultados regionales exhiben una gran heterogeneidad frente al resultado agregado del país. En esta ocasión, fue principalmente el sector de la construcción el que causó las marcadas diferencias en el crecimiento entre regiones. Por ejemplo, mientras este se expandió un 28% en Risaralda, registró un pobre crecimiento de 0,2% en Caldas y una contracción de 0,5% en Santander.

En términos de las economías más representativas del país, Bolívar registró el mayor crecimiento, al expandirse un 11,4% anual en 2016, recuperándose significativamente frente al -1,1% observado en 2015. Allí, el sector líder fue la industria, registrando un crecimiento de 47,5% anual (vs. -13,5% en 2015), impulsado por la reapertura de Reficar y por un efecto estadístico a favor. Asimismo, los sectores de electricidad, gas y agua (7,9%) y el de establecimientos financieros (7,3%) lograron favorables expansiones. Ello contrarrestó la contracción en el agro (-2,7%) y el pobre desempeño del comercio (1,3%).

En segundo lugar, entre las economías más grandes, se ubicó Atlántico, con un crecimiento del 4,1% anual en 2016, desacelerándose frente al 5,6% del año anterior. Allí se observaron buenos desempeños en: i) la construcción (9,6%), la cual exhibió elevadas tasas de crecimiento tanto en el componente de edificaciones (9,6%) como en el de obras civiles (9,7%); y ii) la industria (8%), impulsada por la producción manufacturera de productos químicos, gracias al abaratamiento de las materias primas con Reficar.

La economía de Bogotá (con una ponderación del 27% al interior del PIB nacional) registró una fuerte desaceleración en 2016 al expandirse tan solo un 3% anual (vs. 4,8% observado en 2015). Los sectores de mayor crecimiento fueron los establecimientos financieros (5,9%), gracias al buen desempeño de la intermediación financiera (12,7%), y la construcción (3,5%). Esta última se desaceleró fuertemente frente al 12,9% observado en 2015, principalmente debido al menor dinamismo de las obras civiles (3,9% en 2016 vs. 29,2% en 2015).

Por su parte, las economías del Valle (expandiéndose un 2,7% anual en 2016 vs. 3,7% en 2015) y Cundinamarca (2,7%, al igual que un año atrás) registraron crecimientos moderados, aunque superiores al promedio nacional. En el primer caso, la recuperación de la construcción (15,3% en 2016 vs. 1,9% en 2015) se vio opacada por la marcada desaceleración de la minería (1,5% vs. 16,2%) y de la industria (-0,3% vs. +6%). En el caso de Cundinamarca, se observaron recuperaciones en la construcción (11% vs. 3%) y en la minería (6,7% vs. 0,3%), las cuales lograron compensar las caídas en el agro (-1% vs. +2%) y en el sector de electricidad, gas y agua (-2,4% vs. +3,3%).

Antioquia (2,6% anual en 2016 vs. 3,9% en 2015) y Santander (0,3% vs. 1,4%) mostraron marcadas desaceleraciones. En el primer caso, el buen comportamiento de la construcción (con una expansión del 6,4%), impulsada por el dinamismo de las edificaciones (11,3%), no alcanzó a compensar el pobre desempeño de: i) la minería (-1,8%), con fuertes caídas en la producción de petróleo (-16,5%); y ii) el transporte (0,2%), el cual registró desaceleraciones tanto en el transporte terrestre (1,4%) como en el aéreo (3,4%).

Entre tanto, en Santander se observaron contracciones en: i) la minería (-8,9%), donde los hidrocarburos cayeron hacia tasas del -10,6%, afectados por la reducción en los precios del petróleo que dejó el fin del auge minero-energético; ii) la construcción (-0,5%), donde se observaron contracciones del -2,1% en las edificaciones; y iii) la industria (-0,5%), principalmente por cuenta de una menor producción de minerales no metálicos (-10%).

Finalmente, en los departamentos “tradicionalmente cafeteros” de Risaralda y Caldas los resultados fueron mixtos. Risaralda evidenció una recuperación de su crecimiento en 2016 (4,5% anual vs. 3,3% en 2015), particularmente favorecida por el buen desempeño del sector construcción (con expansiones del 28,2%). En este caso, el departamento se ha beneficiado con la ejecución de obras 4G, como Conexión Pacífico 3. Por el contrario, Caldas exhibió una desaceleración durante 2016 (1,8% vs. 2,4% un año atrás). Allí se observó una contracción en el agro (-1,2%), donde disminuyó la producción de otros cultivos (-3,2%) y la pecuaria (-1%).

Como vimos, las debilidades sectoriales de los principales departamentos del país se ubicaron, en términos generales, en los mismos sectores que en el agregado nacional. Sin embargo, persisten las disparidades que se han venido observando desde hace unos años. Ello se evidencia en dos frentes: i) en el comportamiento del PIB total de los departamentos, pues mientras unos se expanden a tasas superiores al 4% anual, otros registran contracciones que superan el 2%; y ii) en el desempeño sectorial, donde se observa gran heterogeneidad en sectores como la minería o la construcción. Ello resalta la importancia de continuar trabajando para disminuir dicha heterogeneidad y demuestra que, aunque las estrategias transversales y regionales del Gobierno son un paso en la dirección correcta, esta tarea debe mantenerse para lograr frutos en el mediano-largo plazo.