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Analistas 13/09/2022

Las omisiones y errores de Mesa Lago y Olivera

Santiago Montenegro
Presidente de Asofondos

En una columna del viernes 9 de septiembre, titulada ‘Fallas en la capitalización individual’, Mauricio Olivera repite una serie de críticas de Carmelo Mesa Lago a los sistemas de capitalización individual que manifiestan una serie de omisiones, errores, imprecisiones y medias verdades, que es menester aclarar.

En primer lugar, Mesa Lago y Olivera argumentan que los sistemas de capitalización individual incumplieron la promesa de incrementar la cobertura en sus 30 años de existencia. Eso es cierto, pero no por culpa de la capitalización, sino por la informalidad laboral de los países, que hizo que cualquier régimen, sea de capitalización o de reparto, no pudiese incrementar la cobertura. A pesar de esa situación, Mesa Lago y Olivera ocultan que los pensionados en los fondos de pensiones de Colombia están creciendo a un 20% por año, mientras en Colpensiones solo crecen a un 3%, y si no hay más pensionados en los fondos de pensiones es porque la edad promedio de los afiliados es muy joven: 36 años. En segundo lugar, Mesa Lago y Olivera afirman que la pensión en los fondos de pensiones es solo de 40% del promedio salarial de la vida del trabajador, mientras en Colpensiones es de 65%. Por ignorancia o por otras razones que no conocemos, los autores no reconocen que la tasa de reemplazo promedio en los fondos de pensiones de Colombia es de 80% (repito 80%), siendo de un 100% para los que ganan un salario mínimo. En tercer lugar, los autores afirman que la comisión y el seguro previsional oscila entre 22% y 30% de la cotización, repitiendo un gran error que se dijo durante la campaña presidencial.

Los autores ocultan que estas comisiones son iguales a las que también se cobran en Colpensiones: 3% del ingreso base de cotización, que incluye la comisión de administración más el seguro previsional. Omiten, además, que se cobran solo una vez, en el primer año, cuando entran los recursos al fondo y son iguales a cero durante los siguientes 25, 30 ó 35 años. Si los recursos se administran durante 25 años, esto significa que, en promedio, la comisión es de solo un 0,3%, es decir, cien veces menos que lo que dicen estos autores. Repito: hasta 100 veces inferiores a la que argumentan los autores. En cuarto lugar, Olivera repite con Mesa Lago que el envejecimiento de la población impacta por igual a los sistemas de capitalización que a los de reparto, y que obliga a ambos sistemas a revisar la edad de pensión y la tasa de cotización.

Los autores omiten que el impacto es significativamente mayor en los sistemas de reparto o de prima media por dos razones. Primero, porque el envejecimiento de la población hace que los sistemas de reparto sean verdaderos esquemas piramidales en los que, año tras año, hay menos trabajadores activos cotizando para financiar las pensiones de un número mayor de abuelitos, un esquema piramidal que no afecta a los sistemas de capitalización.

La segunda razón por la cual el envejecimiento sí afecta mucho menos a los sistemas de capitalización que a los de reparto se sustenta en el hecho de que la base sobre la que se financian las pensiones en capitalización (el ahorro) crece más rápido que la base sobre la que se financian en reparto (el valor de la masa salarial: el número de cotizantes multiplicado por el salario promedio). Ese es el mismo argumento de Thomas Piketty en su célebre libro ‘El capital en el siglo XXI’, en el que afirma que, por esta razón, los sistemas de pensiones de capitalización son superiores a los de reparto o de prima media. Finalmente, con Mesa Lago, Olivera sí reconoce que los sistemas de capitalización han contribuido al ahorro macroeconómico, pero omite que en Colombia representan más de 30% de todo el ahorro en un país que tiene un bajísimo ahorro de menos de 14% del PIB, otra razón para fundamentar un sistema pensional en la capitalización.

De esa forma, si se llegaran a trasladar las cotizaciones de la capitalización hacia Colpensiones, en el corto plazo el déficit de la cuenta corriente podría expandirse hasta 9 o 10% del PIB, lo que generaría una crisis gravísima de balanza de pagos. Por las razones aquí expuestas, quiero invitar a los doctores Mesa Lago y Olivera a que tengamos una conversación ordenada con base en las mejores cifras disponibles para que propongamos una buena reforma pensional para Colombia.

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