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Analistas 28/07/2021

Salidas para el Valle

Santiago Castro Gómez
Expresidente de Asobancaria

No se puede desconocer la huella indeleble de los bloqueos violentos y vandálicos que afectaron con especial ferocidad al Cauca y al Valle del Cauca. Tampoco estuvo exento el resto del país, toda vez que, según el Dane, la producción nacional cayó 22,1% en mayo. Pero las cifras para ese mismo mes del Cauca con -75,1%, y las del Valle con -55,6%, son especialmente dramáticas.

El efecto en el empleo fue igualmente devastador. Lo más triste, sin embargo, en el caso del Valle, fue la erosión de confianza frente a la convicción que somos una región diversa, multicultural, y multiétnica, pero abierta a los negocios, a las multinacionales, al emprendimiento, y a la generación de empleo y oportunidades. Y si bien no tengo duda que tenemos muchos retos por delante en superación de brechas y pobreza, sino trabajamos en la recuperación de nuestra imagen y autoestima, no tendremos el sustrato económico y de crecimiento, para poder gestionar los recursos para atender lo primero.

¿Cómo lo logramos? Lo mas importante es enviar un mensaje que lo sucedido fue un evento extraordinario que no volverá o ocurrir o permitirse. Es aquí donde el Alcalde de Cali Jorge Iván Ospina, la primera autoridad de la ciudad, tiene que evolucionar su discurso dubitativo y algunas veces cómplice. El tendrá que entender y expresar categóricamente, que los bloqueos y el vandalismo a la infraestructura pública y a los bienes privados son una afrenta a los derechos colectivos de los ciudadanos, y como tal deben ser denunciados y rechazados desde el primer día, y no tardíamente.

Aquí no pueden existir atenuantes de reivindicación social de ningún tipo. Son un delito y punto. En esto, la Gobernadora del Valle Clara Luz Roldán, debo decirlo, se ubicó claramente del lado de las instituciones con un discurso firme y coherente.

Una vez dejado en claro la excepcionalidad del suceso, debemos trabajar rápidamente no solo en la reconstrucción del patrimonio vandalizado, sino también en la implementación expedita de los programas sociales destinados a que los jóvenes no caigan de nuevo en el engaño y el embrujo de agitadores y terroristas urbanos.

Aquí ya se destacan los avances del sector privado que a través de “Compromiso Valle”, está ejecutando programas en seguridad alimentaria, empleabilidad, emprendimiento, y educación entro otros. Es de esperar que los esfuerzos del Gobierno nacional, la Gobernación, y la Alcaldía, sumen y multipliquen el impacto. Hasta aquí lo que se nota es un gran entusiasmo.

Lo tercero, pero no menos importante, es proyectar un mensaje, a Colombia y al mundo, que el Valle está abierto a los negocios y al empleo. Replicar y amplificar nuestras conocidas fortalezas en infraestructura vial, portuaria, y aeroportuaria. Promocionar nuestra oferta de excelencia en educación y en servicios médicos y hospitalarios, así como nuestra diversidad productiva y vocación exportadora. Pero para que el mensaje sea efectivo, los primeros que tenemos que creérnoslo somos los vallecaucanos mismos, exhalando optimismo y convicción mientras lo propagamos.

Todo esto se resume en un trabajo colectivo a dos bandas, en donde mientras trabajamos en nuestros grandes retos como sociedad, nos vendemos con un mensaje sólido y positivo. Y no tendríamos razones para no hacerlo. Mes y medio de horror ni borran ni definen 111 años de progreso y pujanza desde nuestra fundación como departamento. En plena recuperación económica, el optimismo con legalidad debe ser nuestro faro y reflejo. Lo entiende el sector privado y la Gobernadora del Valle. Esperamos que lo entienda también el Alcalde de Cali.