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Analistas 17/02/2021

Claridad y advertencia

Celebro y aplaudo el lanzamiento del Conpes de Reactivación Económica y Social que respaldará inversiones superiores a $135 billones de ahora al 2026. Incluso tuve la oportunidad de participar, desde una posición gremial, generando ideas y aportando propuestas. Y es claro su inmensa e inmediata necesidad... sobre todo después de una contracción económica de -6,8% el año pasado y una tasa de desempleo del 14,3% en diciembre. También veo acertadas sus metas y la distribución de recursos que le asignan a cada una de ellas. Pero para quienes queremos profundizar en su impacto y viabilidad, hay varios números que nos quedan debiendo.

Lo primero que tendríamos que saber es cuánto de este monto son recursos adicionales a los que ya estaban previstos en los rubros asignados, o proyectados en el Plan Nacional de Desarrollo, por lo menos en los años 2021 y 2022. Solo así, conociendo este diferencial, sabremos su efecto neto en cada actividad, y si este es marginal o de gran peso. Al final, gasto es gasto, y lo que se quisiera determinar es que no haya sustitución o reclasificación de rubro, ya que no habría un plus de irrigación.

Lo segundo es que no encuentro como sería la distribución de los $135 billones en cada uno de los años en que se van a ejecutar. Este dato es crucial ya que una de las metas expresadas por Planeación es que “el efecto más sobresaliente del plan estratégico ocurrirá en el 2021, cuando el crecimiento económico será impulsado casi en dos puntos del PIB, gracias al “Nuevo Compromiso por Colombia”. Es de asumir entonces que el gasto este año por cuenta de esta iniciativa a seis años no es 1/6 de $135 billones, sino que sería mucho más. Y con toda razón dado que el “empujón” se necesita es ahora.

Por último, no aparecen las fuentes de financiación, lo que me lleva de nuevo a mi primera inquietud por conocer si estamos hablando de cambio de destinación de gasto ya contemplado, o si está ligado a recursos frescos asociados a la Reforma Fiscal ya anunciada. Y aun si este último fuera el caso, ¿no estaba el ajuste destinado a suplir faltantes en el recaudo derivados de la pandemia, lo cual preocupaba especialmente a las calificadoras de riesgo? ¿Cómo juega esta iniciativa dentro de las recientes recomendaciones del Fondo Monetario Internacional tras su primera visita post-pandemia a Colombia? A propósito de esta visita, destaco que sugieran que cualquier reforma tributaria sea gradual a fin de no afectar el crecimiento a corto plazo.

El hecho es que hay vacíos que debían ser aclarados en una explicación mas extensa de un Conpes, que, a primera vista, se muestra muy interesante y pertinente. Sus cuatro ejes, cinco compromisos, 552 proyectos... todo suena muy bien. Pero, ¿y la plata? ¿De dónde sale? ¿Cómo y cuándo se gasta? Esperamos luces de Planeación Nacional.

Por último, no puedo dejar de comentar el dato de -6,8% de crecimiento del 2020 dado a conocer por el Dane, lo cual nos pone por debajo del promedio mundial y de América Latina. Hay que reconocer al sector agropecuario y al sector financiero del país por haber atenuado la contracción con su crecimiento en medio de grandes dificultades. Felicito también al equipo económico de Asobancaria por haber dado en el blanco con sus pronósticos. Pero esta cifra, lo que debe es enfocarnos en fortalecer el proceso de reactivación en marcha, y no dar pasos en falso que puedan ponerlo en peligro. ¡Mucho ojo con el contenido de la Reforma Tributaria!