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2020: riesgos y oportunidades

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Santiago Castro - scastro@asobancaria.com

Durante 2019 la economía colombiana habría presentado un crecimiento destacado (3,2%), que no solo sería superior al de años anteriores, sino que habría sobresalido entre los demás países de la región. La dinámica del consumo de los hogares y la materialización de numerosos proyectos de inversión determinaron, en gran parte, los resultados económicos del país, que además se vieron favorecidos por la estabilidad de precios y las bajas tasas de interés.

Para el año que inicia, se prevé que la economía se expandirá a un ritmo de 3,4%, comportamiento que respondería, una vez más, a mayores niveles de inversión y consumo privado. Se espera que el anclaje de las expectativas inflacionarias y la política monetaria expansiva continúen generando un ambiente propicio para la consolidación del proceso de recuperación económica y la aceleración de la dinámica del sector de la construcción, el cual todavía se muestra rezagado.

En el ámbito local persisten, no obstante, factores de riesgo que es necesario monitorear. Entre los desafíos más apremiantes se encuentra el deterioro del mercado laboral, caracterizado por el incremento del desempleo, que ha afectado principalmente a la población más joven del país, así como por la destrucción de empleo en ramas de actividad como la industria y la agricultura.

Adicionalmente, existen preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal, relacionadas principalmente con el alcance de algunas medidas incluidas en la sancionada Ley de Crecimiento. Al respecto, los analistas y las calificadoras de riesgo se encuentran expectantes ante los resultados que se obtengan por concepto de modernización de la Dian e implementación de la factura electrónica. Estos factores, sumados al mayor crecimiento económico, serían los que permitirían compensar la caída del recaudo tributario ante la reducción de las tarifas corporativas y asegurar el cumplimiento de la regla fiscal a partir de 2021.

Por otro lado, en el frente externo debemos hacer seguimiento al desarrollo del diferendo comercial entre los Estados Unidos y China, así como a las tensiones políticas en el Medio Oriente. Estos resultados afectarían la dinámica económica mundial, al incidir en variables como el precio internacional del crudo y, en el caso de Colombia, en el déficit en cuenta corriente, que se ha acrecentado en el último año.

Para hacer frente al cambiante contexto externo, debemos cumplir a cabalidad con las tareas pendientes en materia de competitividad y productividad, entre otros. Por ejemplo, es necesario el trámite de una reforma laboral que brinde soluciones a los aspectos que han ejercido una presión negativa sobre el mercado laboral, tales como el cambio tecnológico y los altos costos laborales.

Ahora bien, es claro que empezamos el año con diferencias políticas y descontento por parte de algunos sectores (como se observó a finales de 2019), pero estos deben entender que para lograr un fin último y compartido por todos los colombianos como es la reducción de las brechas sociales y la consecución de una mejor calidad de vida, se debe alcanzar un mayor crecimiento, y esto no sería posible si se aceptaran muchas de sus propuestas.

El hecho es que las previsiones para 2020 son positivas, pues el crecimiento de la economía se estaría acercando a su nivel potencial (hoy cercano a 3,5%), luego de varios años de exhibir tasas inferiores. No obstante, bordear este nivel solo es un paso más en el largo camino del desarrollo económico, cuya continuidad exige incrementar el crecimiento potencial hacia niveles de 4,0% a 4,5%. ¡Es la economía jóvenes!

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