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Época de encuentro para reconocer y agradecer

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Por esta época de final de año, las organizaciones revisan el camino recorrido para evaluar si alcanzaron los objetivos planteados y, además, el espíritu navideño hace que cambie su estado de ánimo y se tornan más emotivas y más solidarias. Estos sentimientos llevan a que realicen donaciones a fundaciones de niños, organicen reuniones para compartir con sus colaboradores, en donde entregan distinciones o regalos. La propuesta es que las empresas se propongan que estos sentimientos perduren a lo largo de todo el año y que estas acciones no solo se realicen como actos aislados y esporádicos, sino que se piensen no solo para generar bienestar sino que también agreguen valor a la consolidación de la cultura organizacional.

Se preguntarán porqué también en esta época se puede agregar valor a este tema y la respuesta está en la definición misma de la palabra cultura, que proviene del latín – cultis – que es cultivado y – ura – que es acción. Es decir, en esta época emocional podemos lograr que los integrantes de la organización reflexionen sobre los frutos de lo que cultivaron a lo largo de todo el año y se propicien espacios para reconocer y agradecer.

Cuando pensamos en reconocer y agradecer, viene a nuestra mente con quiénes hemos compartido el camino recorrido durante el año, quiénes han posibilitado que alcancemos nuestros sueños, quiénes lo han entregado todo para lograr metas conjuntas, quiénes nos han hecho felices con una simple sonrisa o abrazo, quiénes nos han compartido sus experiencias y conocimientos, quiénes con su cambio de rol nos han hecho recordar el significado de la vida; los que se han casado, los que están esperando un hijo o los que ya lo tienen en sus brazos, los que nos han permitido ser parte de sus logros y también de sus tristezas, esta lista es mucho más larga, pero como ven se mantiene una constante “quienes”. Aquí está la esencia de esta época, “las personas”.

Cuando hacemos la lista de las personas con las cuales hemos vivido este último año, con seguridad la lista es larga, pero también podemos encontrar que no conocemos bien quiénes son, qué hacen, qué tenemos en común, qué les preocupa; el preguntarnos esto es el primer paso para RECONOCER, en el significado más amplio de la palabra. Porque reconocer es permitirnos conocer y comprender más a quienes nos rodean para identificar cómo podemos aportarles al desarrollo de su proyecto de vida. 

Al reconocernos encontraremos muchas más razones para AGRADECER. Y agradecer es sentir y mostrar gratitud, es corresponder al otro. Al decir corresponder está implícita una reciprocidad, no solo expresar “te deseo lo mejor”, o la típica frase por esta época “felicidad y prosperidad”. Esto implica mucho más, es involucrarnos para que en verdad el otro sea feliz y sea próspero. Así mismo, dar las gracias se hace en dos tiempos, en pasado para mostrar agradecimiento por el apoyo recibido o por los momentos vividos, pero también se realiza con visión de futuro para corresponder y aportar hacia adelante a la vida de los demás.

Ampliando el significado de RECONOCER Y AGRADECER, las organizaciones pueden consolidar la cultura organizacional también en esta época, teniendo presente que la esencia son las personas, a través de propiciar espacios de encuentro y diálogo para reconocer cómo los demás aportan a nuestra felicidad y se entreguen los mejores regalos “momentos y acciones”; los momentos representado en el tiempo que dedicamos para compartir y las acciones reflejadas en la forma como vamos a continuar retribuyendo a la felicidad que nos proporcionan todos los seres que nos acompañan en este camino de la vida. Esta es una época para que nos preguntemos en todos los niveles de la organización, qué hemos recibido y qué hemos dado, para merecer en este tiempo gratitud y reconocimiento.

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