Analistas 01/12/2020

¿Transición o transformación?

La frase de moda sectorial: Transformación Energética, “¿o será Transición Energética?” Ambas conceptualmente buscan el mismo fin, pero como propósito, tienen caminos diferentes a recorrer. El planeta, Colombia, la humanidad y los jóvenes nos dicen que debemos llegar a un mundo donde el consumo de energía sea sostenible y donde nuestras fuentes de suministro energético sean menos contaminantes y ojalá totalmente renovables. ¿la discusión es el cuándo y el cómo va a ser? Si en 2040, como lo planteó la ACP pensando en hidrocarburos, o si será en 2050 como lo propone la Estrategia E2050 del Ministerio de Ambiente pensando en carbón, o si será en 2022 como lo promueve el Ministerio de Minas y Energía pensando en los proyectos de Fuentes No Convencionales de Energía Renovable.

Terminando nuestra anterior semana con el V Foro Asoenergía de Empoderamiento de la Demanda, enfocado en conocer la estrategia de mediano y largo plazo de los mas importantes inversionistas del país en energía eléctrica y gas natural; las conclusiones son algo inquietantes, y con soluciones muy amarradas a la coyuntura de corto plazo. Es de resaltar que Ecopetrol se encuentra desarrollando un Plan Estratégico que puede ser útil ante el estancamiento en el crecimiento de la demanda de gas. Entendimos en el Foro que, Ecopetrol insiste en que hay gas y que los precios son el resultado de la regulación y no del mercado, y que podrían ser ‘diferentes’; Promigas insiste que la remuneración de transporte debe permanecer estable; mientras que Drummond Energy nos advierte que la discusión en Colombia sobre el fracking está confundiendo la clasificación de una tecnología con los tipos de yacimientos en los potenciales campos de desarrollo.

Al final, la experta internacional evidencia sin lugar a dudas el desarrollo del Gas Natural Licuado (GNL), un mercado global absolutamente líquido, disponible, funcional y dinámico, y la innegable estrategia de la mayoría países de todas las regiones del mundo, incluyendo Latinoamérica, de conectarse a este mercado internacional a través de terminales de regasificación, no sin advertir que aunque es el momento oportuno, debemos como país seleccionar el inversionista-socio, para el desarrollo de la regasificación, de manera inteligente y acorde a las necesidades de largo plazo, ya que es un “matrimonio con hijos”. Reconociendo además qué sin infraestructura interna, se limita el beneficio de la regasificación de una región, y que en algunos mercados realmente se utiliza la movilidad de los barcos Fstu (Floating Storage Regasification Units), para ubicarlos donde se requieren en el tiempo, maximizando su utilización ya sea para suministro o para respaldo. Para la demanda, si se quiere volver a las viejas glorias de un mercado de gas exitoso, debe resolverse la integralidad del mismo eliminando la arbitración del transporte, que por el contrario debe optimizarse para acompañar el crecimiento esperado. Un acceso pleno al mercado, que logre consolidar un equilibrio entre la demanda y la oferta será la condición habilitadora de precios eficientes o justos del gas natural para los usuarios. Reiteramos que, aunque la estabilidad es importante cuando las cosas funcionan, cuando no, la estabilidad pierde su razón de ser, y mientras no se determine un esquema de mercado que permita a la demanda interactuar con todas las posibilidades de oferta, el acceso a un mercado realmente competitivo no se va a dar. El país necesita la demanda, precisa reactivarse a través de la demanda, y esta seguirá deprimida si no se logra romper este círculo de costos de transporte de gas discriminatorios, arbitrando en los precios finales de suministro, limitando el acceso real al SNT (Sistema Nacional de Transporte) y, por tanto, limitando llegar a un mercado completo y verdaderamente articulado con el sector eléctrico.

En este mercado precisamente, percibimos que EPM, uno de los agentes más destacados del mercado energético nacional, con impacto en toda la cadena y con concentración de riesgo total, reconoce la importancia del desarrollo de la energía verde y de la tecnología para lograr concluir los proyectos, y nos confirma que no ve ningún riesgo y está seguro de que Hidroituango entrará en 2023, acorde a las nuevas condiciones regulatorias. Cerromatoso con sinceridad expresa que ante costos considerables de energía eléctrica y gas, los cuales para el gran consumidor se hacen evidentes así haya un discurso regulatorio que los justifique; después de mucha evaluación ya se comprometió con autoabastecerse, por que los costos son los costos aunque se traten de explicar. TGI y el GEB buscan entender al usuario final y construir articuladamente la cadena de suministro, con la gran declaración de que entienden que el transporte de gas requiere un cambio para utilizar la infraestructura ya construida.

Terminando con las recomendaciones de nuestro experto internacional que nos mostró las herramientas utilizadas en diversos mercados para promocionar exitosamente las fuentes renovables, todas aplicadas en Colombia desde las diversas medidas impulsadas por la política pública, como es el caso de la flexibilidad para los inversionistas para llevar a cabo los proyectos, ayudas en el financiamiento, exigencias de compra de energía en el mercado, y traslado de los costos al usuario vía tarifa; alternativas todas que se han adoptado en el país por el Gobierno Nacional. Sin embargo, nos dan una alerta, y es el hecho de que se requiere tiempo para desarrollar exitosamente estas tecnologías y que pueden presentarse problemas por exceso de capacidad instalada, o por ausencia de suficiente capacidad y oportunidad de conexión a la red de transmisión. Con una recomendación final sobre la importancia de la autonomía regional de las renovables, escenario que podría contribuir a la descentralización y traería mayores beneficios para las regiones del país.

Asoenergía está convencida de que la demanda no regulada, conformada por el sector productivo del país, será el eje fundamental sobre el cual girará el desarrollo de la sociedad en los próximos años, y cree firmemente en que para que dicho desarrollo sea sostenible, la competencia y la eficiencia serán los pilares fundamentales sobre los cuales caminará la tan esperada reactivación. El desarrollo sostenible del país en los meses que procederán a la difícil coyuntura que hemos estado viviendo ponen sobre la mesa las preocupaciones de la demanda energética, donde esperamos lograr llamar a la unión del sector y de todo el país hacia los pilares en los cuales creemos firmemente, y tenemos la total convicción de contribuir a que acompañen a la sociedad colombiana en el mediano plazo: transición o transformación ¡pero con competencia y eficiencia!