Analistas

Nuevo amanecer en Argentina

El resultado de las elecciones legislativas de octubre es una noticia positiva para Argentina y para América Latina. El programa económico y el cambio de política exterior han recibido un voto de confianza que consolidan al gobierno en el frente interno y amplían su margen de acción internacional. Con el eslogan de Sí se Puede, Cambiemos ha implementado una política económica que repudia sin eufemismos el populismo aislacionista y el sesgo colectivista del anterior gobierno.

Mauricio Macri ha logrado la proeza de demostrar que en la Argentina contemporánea es viable tener un gobierno cuyo origen no sea peronista. Ha dejado sin vigencia la expresión jactanciosa del peronismo ‘O gobernamos nosotros, o no dejamos gobernar.’ El kirchnerismo ha sufrido una derrota decisiva. De inmediato, ha quedado descartada la eventualidad de un retorno triunfal de Cristina Fernández al poder en 2019. El descalabro de su partido, inclusive en la provincia de Santa Cruz, su sede feudal, da lugar al surgimiento de liderazgos alternativos dentro del peronismo. Ese partido les perdona muchas cosas a sus dirigentes, excepto las derrotas. Al gobierno se le abre espacio político para emprender las reformas que se requieren para corregir los desequilibrios heredados e impulsar el crecimiento económico.

El ministro de Cultura, Pablo Avelluto, explica que la Argentina actual, tal como lo hizo la España de los ochenta, está dejando atrás el pasado. Considera que ‘el problema del kirchnerismo, mas allá de la gestión o la corrupción, es su anacronismo.’ Atribuye el triunfo del gobierno a una demanda de despolarización por parte de los argentinos. ‘Se cansaron de la frustración.

Nadie entiende cómo a un país con las potencialidades de éste le ha ido tan mal. Se cansaron con ese enamoramiento del fracaso, de la decadencia que busca los culpables en los manuales de historia, en lugar de acordar el rumbo posible para el desarrollo.’

Lo que el país ha obtenido con esta elección es la perspectiva de poner fin a los sobresaltos del pasado reciente y de disponer de un entorno político estable que permita sentar las bases de la gobernabilidad. La dotación favorable de recursos, tanto humanos como naturales, le permitirían al país disfrutar de un nivel de bienestar superior. Lo que los dirigentes políticos argentinos no han logrado suministrarle a su sociedad es suficiente estabilidad. Albert Hirschman observaba que en vez del despegar de un avión, la trayectoria económica de Argentina se parecía al vuelo de un helicóptero. El símil también es aplicable en materia de comportamiento político. Según el presidente de Dow Argentina, Gastón Remy: ‘en los últimos cincuenta años, tuvimos veintidós presidentes, una guerra, cincuenta ministros de Economía, cinco monedas, dieciséis cuasimonedas y tres grandes crisis económicas.’

El presidente Macri tiene el reto de utilizar su capital político para acelerar el proceso de saneamiento económico y fortalecimiento institucional. La satisfacción internacional, y el clima de optimismo que ha despertado su triunfo, alientan la esperanza de que la gran nación austral haya recuperado su rumbo.