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Entre el proteccionismo y el libre comercio

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La inserción en la economía internacional por medio de la apertura al comercio, a la inversión y a la transferencia de tecnología constituye un objetivo central de las políticas públicas en Colombia.  Tanto la política económica como la política internacional reflejan esa prioridad.  De manera gradual, a lo largo de varias décadas, con interrupciones ocasionales, el país ha descartado el concepto de una economía cerrada, inspirada en el proteccionismo, para aceptar la lógica del libre comercio. 

La orientación hacia el mercado mundial se manifiesta en la reducción de aranceles, la suscripción de acuerdos de libre comercio y, más recientemente, en la conformación de la

Alianza del Pacífico con México, Chile y Perú.  Esos cambios han tenido el respaldo de  los principales grupos políticos y del sector empresarial moderno.  Por lo tanto, puede afirmarse que la preferencia colombiana por la libertad de comercio ha terminado por convertirse en una política de Estado.

En el Este Asiático, el concepto de libre comercio ha sido acogido hasta por los regímenes comunistas de China y Vietnam.  En América Latina, en cambio, es posible encontrar ejemplares de arqueología económica donde se propone ‘vivir con lo nuestro’, cultivando la autarquía.  También subsiste en el debate intelectual cierta nostalgia  por doctrinas proteccionistas retro de hace cincuenta años.

La Alianza del Pacífico y Mercosur representan formas diferentes de enfocar el libre comercio a nivel regional.  Resulta pertinente preguntarse si para Colombia hubiera sido preferible ingresar a Mercosur, en lugar de promover un TLC con Estados Unidos o de participar en la Alianza del Pacífico.

En Brasil se observan señales de descontento con Mercosur, tal como está concebido; es decir, como una unión aduanera.  Un editorial de Folha de São Paulo de julio 12, titulado Repensar el Mercosur, sostiene: ‘Sin poder contar plenamente con las ventajas de la unión, el Brasil queda confinado a límites demasiado estrechos para negociar acuerdos por cuenta propia.  En ese sentido, una zona de libre comercio parece más realista y más adecuada a la situación actual del bloque.’

Y Persio Arida, uno de los economistas que contribuyó a diseñar el plan que puso fin a la hiperinflación brasilera en 1994, declara lo siguiente en una entrevista de julio 14 para

O Estado de São Paulo: ‘Considero que Brasil obtendría grandes beneficios de una menor intervención en la economía, de una reducción drástica en la cantidad de subsidios a las empresas y de una contracción fiscal. …La apertura comercial también ayudaría mucho. Claro que hay impedimentos diplomáticos como Mercosur y otros.  Pero considero que celebrar acuerdos de libre comercio con los socios comerciales que cuentan, Estados Unidos, Europa y Asia, sería más productivo que insistir en el camino de Mercosur.  Eso es contrario a la tendencia de los últimos años.  Pero es un camino que Brasil debe recorrer.’

Esto es precisamente lo que ha venido haciendo Colombia por medio de los TLC, y lo que puede hacer como integrante de la Alianza del Pacífico.

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