Ante esta crisis que estamos viviendo a nivel mundial, se evidencian muchas de las competencias que requiere un CEO/Presidente para liderar una organización y -volviendo a la analogía de mi artículo anterior: Colombia S.A. I- para ser el timonel de este gran país.

Es tiempo para que todos los grupos de interés actúen de manera responsable, constructiva y propositiva; la comunidad, que para efectos de este escrito serían los accionistas del país; los partidos políticos de la oposición, que serían los competidores y finalmente los medios, que harían las veces de las áreas de comunicación independientes de una organización, en este caso el país.

Haciendo referencia al popular refrán, es usual ver cómo “se mira la astilla en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. En efecto, leyendo el sábado anterior en un importante diario local, observaba cómo cuestionaban, sin pena alguna, el hecho -según este medio de comunicación- que el Presidente del país no había tomado medidas contundentes en cuanto al requerido y conveniente aislamiento.

Increíble haberlo leído, porque precisamente el día anterior, el timonel de esta compleja organización llamada Colombia S.A., sí las había tomado de manera radical y enfática.

Pero como debemos tratar de no juzgar, tendríamos que ser comprensivos y entender que seguramente este diario local imprimió la edición del sábado no más allá de la tarde del viernes y por eso no se pudo registrar la noticia que aconteció horas más tarde; también, por qué no entender que en el diario trabajan personas que tienen familias y que están, como todos, expuestos al Covid-19 y seguramente fueron enviados a casa temprano. ¿Por qué no entender eso?

Volviendo a las medidas o decisiones de alta gerencia tomadas, vemos a un líder y a un equipo gestionando de la mejor y más coordinada forma las actividades pertinentes, reflejando altos niveles de transparencia y comunicación. Por supuesto que seguramente falta mucho, como en cualquier organización; probablemente algunas de estas medidas serán muy acertadas y otras no tanto, como pasa en el mundo empresarial, pero la intención y buena fe son las que vale la pena reconocer. Ahora bien, no es menos importante resaltar, que todas estas medidas han sido tomadas con una antelación comparativamente considerable en relación con otros países (¿Por qué no hacer algo de Benchmarking?).

Si comparáramos dos situaciones -poniéndolas obviamente en perspectiva- evidenciaríamos por una parte que implementar y coordinar muchos frentes como salud, seguridad, gobierno, trabajo, comunicaciones, abastecimiento, entre otros, son tareas de alta complejidad que se están liderando por el Presidente y su equipo bajo una altísima presión social, política y empresarial. Por el otro lado, estamos hoy todos nosotros en la cotidianidad del hogar, abocados a gestionar actividades de menor envergadura, teniendo muchas dificultades: los suministros no llegan, internet está lento o se cae, las operaciones bancarias se dificultan, los call center de los bancos no contestan, etc, etc, etc, ( Es así como nuevamente vemos en su máxima expresión al refrán popular mencionado).

En este orden de ideas, mi llamado es a trabajar en equipo y a colaborar. En mi experiencia es posible hacerlo hasta con la competencia (en la analogía, los partidos políticos de la oposición). Específicamente, en la consultoría en talento humano, sector altamente competitivo en el cual me desempeño, lo hemos logrado con relativa frecuencia. Dejemos atrás las “vanidades” y trabajemos más en equipo.

Es tiempo de cambiar y afianzar una cultura más colaborativa y solidaria en el País y en nuestras organizaciones.

A este respecto, traigo a colación a Winston Churchill, quien en su momento afirmó: “Si estamos juntos no hay nada imposible, si estamos divididos todo fallará”.