Analistas

El trabajo de un banquero central no es tan fácil

La mayoría de los comentarios son versiones condensadas de textos más largos.No creo que usted, ni ningún otro economista, reconozca adecuadamente lo difícil que es que un banquero cambie el régimen de metas.

Considere lo siguiente: 
1. El Sr. Bernanke y el actual Comité Federal de Mercado Abierto no tendrán el poder por siempre. 
2. Habrá _ o hubiera habido _ amplia oposición al Menú A, especialmente porque las políticas basadas en expectativas funcionan cuando se acepta temporalmente mayor inflación. 
3. Si la gente duda de la sustentabilidad política de la nueva meta porque el próximo presidente de la Reserva Federal no podrá respetarla, entonces no es creíble. 
4. Si no es creíble, no servirá. Al Sr. Bernanke se le hubiera considerado un fracaso. 
– A. F. G., Illinois 
 
No he visto otros que tomen esta línea de argumento, pero siento que el Sr. Barnanke está dejando secar parte de su pólvora. Primero, ha visto cómo se extinguen dos recuperaciones previas debido a la inestabilidad en Oriente Medio y a temores de una quiebra en Europa. 
En segundo lugar, sabe que está completamente solo _ ha sido lo más explícito que se puede esperar de un presidente de la Fed para pedir cierta ayuda de la política fiscal, pero no la ha recibido y parece resignado a tener que cargar con todo el peso de las políticas de respuesta para cualquier otro desafío. Si el Congreso no enfrenta adecuadamente el abismo fiscal que viene a finales de 2012, por ejemplo, la Fed tal vez tenga que actuar agresivamente para cortarle el paso a cierta recesión. 
Si los mercados consideran que la Fed ha usado todas sus herramientas disponibles, es muy improbable que cualquier acción futura (que por necesidad sería de la variedad de "metas" descrita en esta columna) sea vista como creíble. 
-Jonah Crane, 
Washington, D.C. 
 
Sr. Krugman, parece sugerir que la Reserva Federal se ha convertido en una institución más enfocada en preservarse que en ayudar a la economía.  ¿Por qué nos debería sorprender este comportamiento? Incluso si la Fed estimulara la economía exitosamente con herramientas de política no convencionales, eso simplemente invitaría a la ira de los inversionistas ricos _ quienes no serían ganadores en un ambiente inflacionario _ y provocaría ataques de la Gente Muy Seria.
En otras palabras, la Fed no podría seguir su acto de equilibrismo entre los dos espectros ideológicos. Y ese acto de equilibrismo es necesario para que la Fed conserve su independencia, sin importar si nos gusta admitirlo o no. Entonces, si incluso el éxito es peligroso, ¿por qué la Fed no jugaría a la segura? 
– J., Colorado 
 
Gracias por la iluminadora discusión sobre los beneficios del Menú A y el Menú B.  Espero que su próxima columna hable de las desventajas y consecuencias potenciales. ¿Puede ser que la diferencia entre un académico y un banquero central sea tener que irse a la cama con el costo potencial de un fracaso de política?
– D. G., estado de Washington 
 
En lo que respecta a déficits "financiados con dinero" _ o déficits donde la compra de bonos de la Fed efectivamente cancela la emisión de nueva deuda _ el punto nunca fue lo que estaba impreso en esos "papeles de cero tasa de interés". 
El punto en la propuesta original del Sr. Bernanke era fomentar la autoridad fiscal para registrar déficits más grandes. Era algo keynesiano por aproximación. Pero la Fed no puede hacerlo sola. Puede llevar a los helicópteros las bolsas de dinero, pero no puede pilotearlos a las zonas de descarga. El Congreso y el presidente sí tienen esos medios de entrega, por supuesto. Pero si fuéramos el Sr. Bernanke, tendríamos que convencer a los demás de que entreguen los billetes _ en tiempos en que cada medida es constantemente examinada en busca de motivaciones políticas. 
– A., California 
 
En lugar de seguir el consejo de John Maynard Keynes de hacer todo lo posible para incrementar la propensión pública al consumo cuando la economía carece de demanda, el Sr. Bernanke se ha opuesto a políticas que incrementan la demanda de los consumidores, aun de cara a un colapso en el precio de las viviendas que ha persistido sin interrupción durante seis años.