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Hay gas para el presente y el futuro

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Orlando Cabrales

El presente del gas natural es positivo. Hoy contamos con combustible suficiente para asegurar el suministro a más de 9,3 millones de hogares, comercios e industrias que usan un combustible más limpio y seguro, a los cerca de 800 buses de transporte público, y a 580.000 vehículos que se han convertido a gas natural motivados por el ahorro frente a los precios de la gasolina.

Según el último reporte de la ANH, las incorporaciones en 2017 alcanzaron 204 giga pies cúbicos, cifra que reemplazó 61 % del gas producido. Este índice de reposición de reservas probadas es el más alto de los tres últimos años. Por supuesto, no es suficiente y debe superar 100% en los próximos años para contribuir al abastecimiento en el largo plazo. Además, las declaraciones de producción de 2018 representaron un incremento del 11% del gas disponible para producir con respecto a 2017.

Una mayor actividad exploratoria junto con terminales de regasificación en Cartagena y una futura en el Pacífico, que nos den acceso al cada vez más dinámico mercado internacional de gas natural licuado, nos asegura el abastecimiento en el largo plazo. Sin embargo, coincidimos con la actual ministra de Minas y Energía sobre la importancia de viabilizar la exploración tanto para yacimientos convencionales como no convencionales.

El desarrollo de nuestro gran potencial cumple con cinco propósitos fundamentales de política pública: seguridad energética; generación de empleos en la regiones productoras; generación de impuestos y regalías; desarrollo de encadenamientos productivos; y precios competitivos de gas natural que apalanquen la competitividad económica.

No es un secreto que Colombia es un país con bajos niveles de exploración y la actividad con la que cerraríamos este año representa aproximadamente un 30% del nivel de máxima perforación exploratoria que tuvimos en 2012.

El desarrollo de proyectos costa afuera podría asegurar el abastecimiento más allá de 2030. Adicionalmente, tenemos el privilegio de contar con uno de los mayores potenciales en yacimientos no convencionales de Sudamérica, que deberá ser explotado de forma responsable, atendiendo las normas y regulaciones técnicas y ambientales que, hay que recordar, están dentro de las más exigentes del mundo.

Según la Administración de Información de Energía de EE.UU. el país cuenta con un potencial de recursos técnicamente recuperables de 56 TCF, más de 10 veces nuestras reservas totales de gas.

Reconocemos que hay un gran potencial de gas y mantenemos el interés de seguir trabajando para entregar a los colombianos un combustible limpio y competitivo que ayude a mejorar la vida de los más vulnerables, la calidad del aire en las ciudades y a aumentar la competitividad industrial.

En 2019 esperamos inversiones cercanas a US$500 millones en exploración, producción y transporte de gas natural, que contribuirán al desarrollo del sector. Además, estimamos que el próximo año podamos conectar al servicio a cerca de 360.000 nuevos usuarios.

La suma del potencial de gas natural local y las facilidades para la importación nos debería dar tranquilidad del abastecimiento. Pero no basta con tener el gas bajo tierra: el Estado debe crear condiciones para facilitar su exploración y producción, incentivando la búsqueda, flexibilizando la regulación y mejorando los tiempos de las licencias ambientales y el relacionamiento adecuado de las comunidades.

Tendremos disponible tanto gas como queramos. Todo depende de las decisiones que tomemos en los próximos años.

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