Analistas

Next Generation: el futuro empresarial

Nos enfrentamos a un nuevo panorama empresarial y social con la tecnología como protagonista. Un mundo hiperconectado, competitivo, en el que los jóvenes tienen nuevas inquietudes y las marcas cuentan con las herramientas necesarias para tener un contacto directo con el consumidor, a la vez que inspiran y crean experiencias únicas.

Este escenario abre un desafío a los empresarios, que deben adecuar su estrategia a las nuevas necesidades y que les exige contar con equipos visionarios, dispuestos a innovar tecnológicamente y en su modelo de negocio. Ahora más que nunca se pone de relieve la importancia de la comunicación y la necesidad de crear un buen plan de comunicación externa e interna para que los mensajes nazcan en la propia familia y se den a conocer del modo más adecuado. La comunicación asegurará la continuidad de la empresa.

En este proceso de transformación empresarial desempeñan un papel clave los miembros de la llamada Next Generation, jóvenes promesas que se incorporan a la empresa familiar con nuevos modelos de negocio, herramientas y ambiciones. Para poder hacer frente a este reto tendrán que estar formados para liderar el cambio y esforzarse por cumplir la responsabilidad social, una premisa básica para que el negocio pueda mantenerse. Además, su ADN deberá estar impregnado de este compromiso que les permitirá continuar generando valor para sus accionistas, crear empleo y por ende, cumplir con su derecho de ganar dinero.

Iberoamérica lleva años demostrando que puede crear y consolidar marcas que se caracterizan por su dinamismo, adecuación al mercado y capacidad de innovación. En países como Colombia, un gran número de empresas pertenecen a sociedades de familia y su actividad beneficia significativamente el desarrollo económico y social del país. Las nuevas generaciones tienen la labor de mantener el negocio que construyeron sus antecesores y apostar por el proceso de transformación empresarial.

Querría destacar el ejemplo de Adriana Sarmiento, que está liderando un emprendimiento de impacto social, de los que haciendo negocio hacen el bien, incorporando empresas a la economía formal a través de un gran proyecto de micro finanzas. Es un ejemplo que demuestra que uno de los grandes valores de la empresa familiar es el emprendimiento y la importancia de que no se pierda en las nuevas generaciones. Y es que, el futuro de las empresas, tanto en Latinoamérica como en España, depende de factores geopolíticos y de orden comercial, pero lo que es realmente clave es apostar por la innovación. Además, es importante avanzar hacia una mayor integración de ambas regiones, impulsar el rol económico y social de la mujer y por supuesto, otorgar protagonismo a los jóvenes en todos los sectores y procesos.

No podemos obviar la opinión de las nuevas generaciones. Su visión es importante tenerla en cuenta para crear un diálogo social que nos conecte con las empresas. Ellos han crecido con la tecnología, dominan los canales digitales y valoran el uso de diferentes herramientas para conectar con sus grupos de interés y crear una imagen de marca sólida y valorada.

De mano de la Next Generation queda asumir el reto de la transformación de las compañías familiares y buscar las claves para impulsar modelos de negocio disruptivos. Para crecer y reinventarse, serán fundamentales estrategias centradas en la tecnología que logren alinearse con sus públicos objetivos y consumidores. Y, lo más importante, que actúen en un ejercicio de transparencia y responsabilidad.