Ciudades: un proceso de co-creación

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Este pasado domingo se han celebrado elecciones locales y regionales en España. Y dentro de pocos meses ocurrirá lo mismo en Colombia. El próximo 27 de octubre, los colombianos elegirán a sus representantes municipales y regionales. Creo, por tanto, que es buen momento para abrir un debate sobre el modelo de gobernanza de las ciudades. Y es que el futuro es de las ciudades. Para hacernos una idea, hoy uno de cada dos habitantes del Planeta vive en entornos urbanos, y en tres décadas, hacia 2050, serán dos de cada tres.

Si trasladamos este planteamiento al ámbito iberoamericano, esa importancia y responsabilidad de las ciudades es mayor, si cabe. Por ejemplo, las 29 ciudades que forman parte de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, entre las que se incluyen Madrid, Barcelona o Lisboa, suman 160 millones de ciudadanos; más habitantes que toda Rusia, el país más grande del mundo por extensión. Y hay más indicadores que refuerzan esa convicción: solo la ciudad de Bogotá aporta más de 25% del PIB de toda Colombia.

Sin duda, las ciudades se han convertido en auténticos motores de progreso económico y social de sus propios Estados. Son ellas las que están definiendo el mundo del siglo XXI. Nada puede cambiar o se puede cambiar sin contar con las ciudades. En consecuencia, se necesitan gobiernos locales ambiciosos en sus planteamientos. Las ciudades no pueden vivir de espaldas al mundo, porque en ellas lo global y lo local convive en un mismo espacio.

Responder a los retos que plantean nuevos modelos de negocios como Uber, Airbnb o Amazon, que inciden directamente en el desarrollo urbano, en su transporte, en su vivienda o en su comercio, se suma la necesidad de contar con empresas de servicios e infraestructuras potentes que garanticen la calidad de vida y la competitividad de esas ciudades. También hay que trabajar en crear una marca propia que transmita las señas de identidad que se quieran proyectar; para tener una presencia en los foros e instituciones cuyas decisiones afectan directamente a los intereses de nuestros ciudadanos y para generar alianzas con otras ciudades, ya sean cercanas o de otros continentes, que enriquezcan su atractivo y oferta.

En todo caso, la ciudad del futuro, la que comenzarán a construir los gobiernos locales que salgan de las urnas en octubre, tiene que ser resultado de un proceso de co-creación, que responda simultáneamente a las expectativas de sus propios ciudadanos y a lo que se esperan de ella en el mundo el que se desenvuelve. Una meta que exige implicar a todo quien tengan algo que aportar a ese proyecto: Administraciones públicas, empresarios, universidades, sociedad civil y, por supuesto, el conjunto de los ciudadanos.

Hay que generar un clima de estabilidad y seguridad que favorezca la inversión, fomente el empleo y fortalezca la cohesión social. Y eso, también, significa huir del populismo y renunciar al oportunismo. Solo así construiremos una propuesta de ciudad que facilite que la iniciativa pública y el sector privado vayan de la mano: sumando esfuerzos y generando sinergias.

En Atrevia queremos contribuir a que las ciudades iberoamericanas sean espacios competitivos tanto en términos calidad vida como en desarrollo económico y social. Porque apostar por las ciudades es la decisión más inteligente para superar los desafíos de una agenda política, social y económica en la que sostenibilidad, competitividad, cohesión y transformación digital ocupan los primeros puestos.

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