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Analistas 12/06/2021

El mercado laboral en abril dio señales de una lenta recuperación

Mauricio Santa María - Anif
Presidente de Anif

Abril del 2020 presentó los peores registros en materia de empleo desde que comenzó la pandemia. La lógica dicta que los resultados de abril 2021 deberían mostrar mejoras sustanciales en todos los indicadores, lo que reflejaría que nos encontramos en el camino correcto de recuperación. Pero, aunque sí hubo aumentos en casi todos los sectores en materia de ocupación, todavía son insuficientes y no permiten hablar de una recuperación consolidada. Lo más desalentador es que no se ve una tendencia de que esto vaya a mejorar, puesto que los bloqueos y manifestaciones todavía no se registran en los resultados de abril, sino que se verán en los meses venideros. En ese sentido, las cifras del mercado laboral de abril del 2021, publicadas a finales de mayo por el Departamento Nacional de Estadísticas (Dane), indican que nos espera una lenta recuperación marcada, nuevamente, por un aumento en la brecha de desempleo entre hombres y mujeres.

Para comenzar, la Tasa de Desempleo (TD) para abril de 2021 se ubicó en 15,1%, 0,9 pp menor al valor del mes anterior (14,2%) y 4,7pp por debajo del valor registrado en abril del 2020 (19,8%). Con eso, el promedio de la TD de los últimos 12 meses se ubicó en 16.5%, cifra que supera en 5pp el promedio del mismo periodo un año atrás (11,5%). Por su parte, la Tasa de Ocupación (TO) volvió a caer y se ubicó en 50,8%, valor 0,9pp menor respecto a marzo 1,2pp más alto que lo registrado en abril de 2020. La cifra de ocupados fue de 20,47 millones, lo que representa un aumento de 3,9 millones de personas frente a lo observado en el mismo mes del año previo.

Al analizar la serie corregida por efectos calendario y estacionales, se observa que la población ocupada disminuyó en cerca de 734.000 personas desde marzo, lo cual es bastante preocupante. Sin embargo, algo para rescatar es que vimos un gran aumento en el número de ocupados con respecto al mismo mes del 2020 (exactamente de 4 millones frente a abril de 2020), aunque este aumento es insuficiente. También se volvió a presentar un aumento en el número de desocupados, 214.000 con respecto a marzo.

Por otra parte, si se compara con el mes de abril de 2020 hubo un incremento en los ingresos laborales de $4,65 billones. Pero si lo vemos en relación a abril de 2019, en este mes se habrían perdido alrededor de $1,34 billones adicionales. Es decir que la economía no se ha recuperado hasta alcanzar los niveles observados antes de la pandemia.

En cuanto a las 13 principales ciudades del país, la TD se ubicó en 17,4% en abril (vs. 16,8% en marzo), lo que representa una disminución de 6.1pp respecto al mismo mes del año anterior (23,5%). Cuando se corrige por factores estacionales, se ve que la TD desestacionalizada aumentó 1,1pp con respecto a marzo y se ubicó en 17,2 (vs. 16,1% en marzo) en las 13 ciudades.
Hay unas generalidades que se mantienen: las zonas rurales todavía tienen mejor desempeño que los centros urbanos, el sector formal sigue muy afectado, mientras que el informal crece y las mujeres siguen siendo las más perjudicadas por las dinámicas del mercado laboral.

Así las cosas, en esta columna analizamos los últimos resultados del mercado laboral. Hacemos particular énfasis en las brechas de género que continúan en aumento, en la lenta recuperación del empleo y realizamos un ejercicio para evidenciar el efecto diferenciado que tuvo la pandemia durante el 2020 en la ocupación de los hombres y mujeres que tienen hijos.

Los resultados de este mes traen consigo las repercusiones de los cierres y medidas restrictivas que se tomaron durante todo un año para intentar mitigar el efecto de la pandemia. Recordemos que la TD nacional fue de 15,1%.

Adicionalmente, el número de desocupados fue de aproximadamente 3,63 millones, lo cual significa una disminución de 456.000 personas con respecto a abril de 2020. Así, los estragos de la pandemia se han ido mitigando en materia laboral, pero no lo suficiente para volver a niveles pre-pandemia.

La Tasa de Ocupación volvió a caer y se ubicó en 50,8%, 0,9pp menor a lo observado un mes atrás y 1,2pp más alto al registro de abril de 2020. Eso quiere decir que la cifra de ocupados alcanzó un poco más de 20 millones (20,47 millones), lo que representa un aumento de 3,9 millones de personas frente a lo observado en el mismo mes del año previo. Si analizamos los datos desestacionalizados, la TD fue de 15%, eso es 4,9 pp menor que en el mismo mes del año anterior, una reducción considerable pero insuficiente si volvemos a tener en cuenta que se compara con las tasas más altas desde que comenzó la pandemia. Además, en mayo los resultados de empleo estarán acompañados de los efectos de las manifestaciones y bloqueos en el marco del Paro Nacional, lo cual retrocederá aun más la senda de recuperación de la economía.

Desempeño principales ciudades

Dentro de las principales 13 ciudades del país, durante el trimestre febrero - abril, Cartagena (11,5%) y Barranquilla (11.1%) registraron las menores tasas de desempleo, mientras que Ibagué (20,1%) y Cúcuta (20,9%) registraron las mayores. Neiva (-6,4pp), Ibagué (-5pp), Cúcuta (-3pp) y Villavicencio (-4,2pp) fueron las ciudades que presentaron mayores disminuciones en la TD con respecto al año anterior, mientras que Bogotá (4,7pp), Pasto (3,3pp) y Cali (2,1pp) fueron las que presentaron mayores aumentos. El desempleo en las 13 ciudades en abril fue de 17.4% (vs. 16,8% un mes atrás).

Las medidas restrictivas a la movilidad y el comercio que se implementaron en las principales ciudades del país, son responsables de los deficientes resultados en estos lugares. En especial en Bogotá que vuelve a destacar por sus malos resultados en materia laboral: de la pérdida total de ocupación en el país la capital es responsable del 29%, mientras que sólo representa un 18% del total de ocupados. Es decir, la caída es mucho más que proporcional. En contraste, Medellín es responsable del 8% de la caída de ocupados y representa un 8% del total de ocupados. En materia de pérdida de ingresos laborales, Bogotá es responsable del 42% de la pérdida total de ingresos, mientras que sólo representa el 26% del total, lo cual, nuevamente, está fuera de proporción. La TD de Bogotá se ubicó en 19.2%, 1.8pp por encima del promedio de las 13 principales ciudades. Es decir, en Bogotá se pierden proporcionalmente más empleos e ingresos en relación con los que genera (ver Gráfico 5).

Lo anterior indica que, aunque las principales ciudades se han visto más afectadas que el resto del territorio, Bogotá destaca desde inicios de la pandemia como aquella con el peor desempeño de todas.

Análisis de los resultados por posición ocupacional y sectores

El empleo formal mostró señales de recuperación con respecto al año anterior, mientras que en abril se calcula que los trabajadores por cuenta propia aumentaron en aproximadamente 1.5 millones de personas, los trabajadores formales crecieron en cerca de 1.7 millones (ver Gráfico 6). Pero hay que tener en cuenta que se está comparando con abril de 2020, mes donde el empleo formal cayó fuertemente. En ese sentido, es más diciente observar los resultados del trimestre móvil de febrero a abril de 2021, en el cual el número de trabajadores cuenta propia aumentó en 560 mil trabajadores mientras que los trabajadores formales aumentaron en 345 mil en el mismo período. Cabe recordar que los trabajadores por cuenta propia son en su mayoría informales, pero no en su totalidad.

Esto quiere decir que el sector formal, aunque viene recuperándose, continúa perdiendo terreno frente al sector informal (ver Gráfico 7). El hecho de que haya un aumento en el número de ocupados cuenta propia durante los últimos dos trimestres móviles, es señal de que el aumento del número de personas que se dedican a labores informales viene creciendo desde hace bastante tiempo, situación que tiene un impacto negativo en el bienestar y la estabilidad de los trabajadores.

Ahora, el sector más afectado en materia de contracción de empleo en el mes de abril fue los servicios financieros, sector donde se perdieron aproximadamente 60 mil empleos frente abril de 2020. El resto de los sectores tuvieron aumentos importantes en ocupación (ver Gráfico 8), sobre todo comercio y reparación de vehículos, construcción e industria, lo cual era de esperarse porque se compara con abril de 2020, mes en el que el país se encontraba en confinamiento estricto.

Ahora bien, si se analizan los resultados del trimestre móvil de febrero a abril de 2021, se puede ver que, además de servicios financieros (-18 mil), en servicios sociales (en donde se encuentra el empleo doméstico y la educación, las actividades empresariales y la agricultura) se perdieron 32 mil empleos. Esto es importante resaltarlo porque en este sector predomina el empleo femenino. El hecho de que sea una de las ramas de actividades más golpeadas por la pérdida de ocupados en el último trimestre, agudiza aún más la brecha de genero que existe en el mercado laboral en nuestro país. Los sectores que más ocupados aumentaron en el trimestre móvil fueron a su vez comercio y reparación de vehículos, construcción e industria.

La situación en un futuro próximo no es alentadora, las manifestaciones y bloqueos ya superan 40 días consecutivos y sus efectos todavía no se ven en los resultados de empleo. El desabastecimiento en diferentes zonas del país y el cierre de negocios tendrán consecuencias en el bienestar de los hogares colombianos, que ya han tenido un año particularmente difícil. Desde ANIF hacemos un llamado a la concertación de medidas que permitan la operación normal del comercio, servicios de movilidad e industria, para que la economía colombiana y el empleo retomen la senda de recuperación que venía presentándose a finales de 2020 y logremos volver a estar a niveles pre-pandemia. Pero esto sólo es posible si se toman medidas como la reapertura total, el cese de medidas restrictivas a la movilidad y el comercio, la presencialidad en los colegios públicos y privados y el levantamiento de bloqueos en las vías del país. Lo más importante es no retroceder con la reapertura que se comenzó a dar en las principales ciudades del país.

Brecha de género

La situación laboral es cada vez peor para las mujeres en nuestro país. Para hombres la TD fue de 11.6% en el trimestre móvil de febrero - abril (vs. 11.9% un año atrás), mientras que para las mujeres fue de 19.9%, vs (18.4%). Esto quiere decir que la brecha hoy es de 8.3pp entre hombres y mujeres (vs 6.5pp. en abril de 2020). En materia de ocupación, mientras que las mujeres representan el 40% de los ocupados en el país (vs 60% hombres), cargan con el 43% del aumento total de ocupados (vs 57% hombres), ver Gráfico 9. En todo el país, por cada 3 hombres que ingresan a la ocupación, ingresan 2 mujeres. Este dato indica que la brecha está en aumento y que las mujeres se ocupan menos y se desocupan más.

La situación para las mujeres jóvenes también es crítica. La brecha en la TD joven fue de 12.2pp. en abril (17.9% hombres vs. 30.1% mujeres), lo cual también representa una leve mejoría respecto a la brecha de marzo (12.9pp). Esto no se debe a que la situación para las mujeres jóvenes haya mejorado, sino que se mantuvo relativamente igual y la de los hombres jóvenes empeoró. Esto es nuevamente una clara señal de que los jóvenes en general, pero en mayor medida las mujeres, necesitan incentivos al empleo. Al darle una mirada al promedio móvil de 12 meses de la TD por género, tanto total como de los jóvenes (ver Gráfico 10), es evidente que la brecha, a pesar de que ya era considerable en años anteriores, ha crecido de manera exponencial el último año. Los datos confirman que las mujeres son las más afectadas por el deterioro económico que trajo la emergencia sanitaria y las medidas tomadas para mitigarla. En particular porque los sectores que han presentado caídas más pronunciadas son aquellos en los que predomina la mano de obra femenina, sectores como alojamiento y servicios de comida, salud o educación.

La situación para las mujeres jóvenes también es crítica. La brecha en la TD joven fue de 12.2pp. en abril (17.9% hombres vs. 30.1% mujeres), lo cual también representa una leve mejoría respecto a la brecha de marzo (12.9pp). Esto no se debe a que la situación para las mujeres jóvenes haya mejorado, sino que se mantuvo relativamente igual y la de los hombres jóvenes empeoró. Esto es nuevamente una clara señal de que los jóvenes en general, pero en mayor medida las mujeres, necesitan incentivos al empleo. Al darle una mirada al promedio móvil de 12 meses de la TD por género, tanto total como de los jóvenes (ver Gráfico 10), es evidente que la brecha, a pesar de que ya era considerable en años anteriores, ha crecido de manera exponencial el último año. Los datos confirman que las mujeres son las más afectadas por el deterioro económico que trajo la emergencia sanitaria y las medidas tomadas para mitigarla. En particular porque los sectores que han presentado caídas más pronunciadas son aquellos en los que predomina la mano de obra femenina, sectores como alojamiento y servicios de comida, salud o educación.

La brecha de género se ha convertido en una sección habitual en nuestros análisis del mercado laboral desde hace un tiempo. Esta vez quisimos agregar un componente adicional a la discusión y ver cómo la emergencia sanitaria ha afectado a las personas que tienen hijos. Mantener los colegios cerrados afecta directamente el desarrollo de los niños y niñas y empeora aún más el panorama laboral de las mujeres en nuestro país, ya que son las madres las que generalmente se ocupan del cuidado de los niños en el hogar y son quienes deben prescindir de oportunidades laborales para poder cuidar a sus hijos. También, la calidad de la educación depende de la situación socioeconómica del niño, pues no todas las familias en Colombia tienen el equipamiento o la conectividad requerida para que los niños y niñas puedan acceder a clases virtuales. Esa realidad diferenciada se traduce en peores resultados académicos y mayores tasas de deserción, sobre todo en las familias de ingresos más bajos. Lo anterior muestra solamente uno de los múltiples impactos negativos que han generado este tipo de medidas restrictivas y que hemos documentado en varias publicaciones de ANIF.

Para evidenciar de qué magnitud ha sido la afectación adicional que han tenido las personas con hijos durante esta emergencia, desde ANIF quisimos separar los ocupados entre hombres y mujeres con o sin hijos y observar cómo han cambiado sus niveles de ocupación. Para esto, se tomaron datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares para el año 2020 y se construyeron variables que permitieran identificar cuáles de las mujeres y hombres del total de la población son madres y padres de niños menores de 16 años y cuáles no, y comparar los niveles de ocupación de estos individuos durante lo corrido para el año 2020. Para esto se tuvo en cuenta si el jefe del hogar y/o su conyugue tenían hijos, si estos vivían en el hogar, y si eran menores de 16 años al momento de contestar la encuesta. Los resultados del ejercicio elaborado por ANIF se muestran en el Gráfico 11.

Es evidente como la mayoría de la caída de los ocupados recayó en los hombres y mujeres que son padres y madres, sobre todo en las mujeres. Durante el punto más álgido de la pandemia, las mujeres madres pasaron a ser 3.3 millones de ocupadas en enero a 464 mil en abril del 2020. Es decir, sufrieron una caída del 87% del total de ocupadas en un periodo de 3 meses. La caída de los hombres padres fue del 77%. En contraste, la caída en ocupación de enero a abril de mujeres que no son madres fue de 26%, y la de hombres que no son padres fue de 20%. Es decir, las mujeres que son madres perdieron tres veces más ocupadas que aquellas que si son madres. Esto quiere decir que la pandemia reforzó las dinámicas excluyentes que sufren las mujeres por causa de la maternidad.

Al final del año la ocupación se recuperó para casi todos los individuos, pero la PEA también aumentó, lo cual quiere decir que la tasa efectiva de ocupación sigue en rezago comparada con niveles pre-pandemia. Estos resultados refuerzan una vez más que las políticas para cerrar las brechas de género en el mercado laboral deben estar en el centro de la agenda nacional. No se puede permitir que la maternidad siga siendo un factor determinante a la hora de conseguir trabajo por parte de las mujeres.

Conclusiones

Los resultados del mercado laboral del mes de abril muestran que las expectativas de crecimiento que se tenían con respecto a abril de 2020 no se cumplieron. A pesar de haber aumentado la ocupación y disminuido las tasas de desempleo, las magnitudes continúan siendo insuficientes para poder hablar de una recuperación consolidada. Gran parte de la responsabilidad por estos obstáculos a la recuperación la tienen las medidas restrictivas a la movilidad y el comercio que se dieron en las principales ciudades del país durante el mes de abril.

Ciudades como Bogotá y sus pobres resultados siguen jalonando el deterioro del empleo en Colombia. Desde ANIF hemos insistido en que se deben promover políticas de apertura total en comercio, colegios, restaurantes y demás establecimientos que generan el empleo que tanto se deterioró en este último año.

El sector formal se recuperó, pero a menores tasas que el informal. La mayoría de los sectores de la economía registraron mayores niveles de ocupación que los de hace un año, pero esto no sorprende pues en abril de 2020 el país se encontraba en confinamiento estricto y se presentaron los niveles más críticos en materia de empleo en el país. También, como es ya costumbre, volvió a presentarse un aumento en la brecha de género en términos de empleo. Adicionalmente se evidenció que las mujeres madres son quienes más cargaron con la caída de ocupación durante el 2020. Desde ANIF reiteramos la importancia de impulsar políticas encaminadas a promover la igualdad de género y acabar con los factores que excluyen a las mujeres del mercado laboral.

Por último, no sobra decir que las manifestaciones que hemos visto desde finales de abril hasta el día de hoy en todo el territorio nacional, sumado a los bloqueos de vías principales en las ciudades y rutas comerciales son un factor adicional a tener en cuenta que aún no se ve reflejado en los resultados de empleo. El golpe se verá en los resultados del mes de mayo, en donde el panorama es poco alentador. Es importante encontrar un consenso que nos permita retomar los niveles de empleo, formalidad y generación de ingresos previos a la pandemia. Hacemos un llamado para concentrar los esfuerzos de diálogo en despejar las vías de comercio y permitir que puedan retomarse las actividades laborales en el país. La economía ya no aguanta más y las repercusiones son cada vez más duras.