.
Analistas 20/11/2024

¿La hora de una mujer?

Maritza Aristizábal Quintero
Editora Estado y Sociedad Noticias RCN

Sí, Vicky Dávila se lanzó, sacudió el tablero y es la noticia política de los últimos días. Y no, no voy a hablar de la polémica y las profundas discusiones que generó su paso del periodismo a la política; ella despierta odios, amores y opiniones con apasionamientos y ahí está su gran ventaja: el reconocimiento, un beneficio cuantitativo del que no todos los aspirantes a la presidencia pueden presumir. Usted puede ser de los detractores o partidarios, de los que la apoyan o la critican, pero más allá de las opiniones están las cifras y ahí ella lleva la delantera encabezando varias encuestas.

Pero esta no es una columna para Vicky Dávila, es más bien para hablar de lo que representa su decisión, junto a la de otra mujeres, en el mapa político del país: es la primera vez que hay tantas candidatas, que no son relleno, que tienen probabilidades medibles y que realmente pueden llegar a la Casa de Nariño.

Ahí también está Claudia López, la exalcaldesa de Bogotá. En la derecha sobresalen las senadoras María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Paola Holguín. En la izquierda María José Pizarro, la ministra de Medio Ambiente Susana Muhamad, la exministra de Salud Carolina Corcho o la mismísima vicepresidenta Francia Márquez.

Todas mujeres, aguerridas, sin una gota de tibieza, que han desafiado estructuras tradicionales, simbólicas en sus propias luchas o causas y líderes en sus partidos, nichos o espectros ideológicos. En últimas, cualquiera capaz.

Ya es hora de romper ese techo de cristal donde las mujeres son una cuota, un pálido porcentaje o la fórmula vicepresidencial para hacer una puesta en escena de igualdad y equidad de género. Ya muchas abrieron ese camino, lo recorrieron, se lo aprendieron, lo hicieron y se lucieron; y no es que queramos más, es que lo merecemos y podemos.

Y acá no opino con afinidades ideológicas, aunque si me quiere juzgar, piense mas bien que es una biológica solidaridad de género.

Quizá no haya una afinidad total por alguna, pero es innegable que la ministra Muhamad es una líder en temas ambientales, que la exministra Corcho conoce el sistema de salud, que Cabal y Paloma se sintonizan con los reclamos de seguridad en el país, que Claudia López tiene un relato anticorrupción que recoge adeptos y que Vicky tiene un discurso de oposición que conecta a miles.

Esa participación permanente en las discusiones nacionales, aunque para muchos sea activismo, normalizó la idea de mujeres en altos cargos de poder, tomando decisiones y manejando con firmeza y sensibilidad un país tan complejo como este.

Ahora, las mujeres están preparadas, pero, ¿lo está Colombia? Es cierto que hay nuevas generaciones de votantes que crecieron por fuera de los estereotipos patriarcales, que ven igual de capaz a un hombre que a una mujer, y valoran por igual los esfuerzos sin importar el género; pero también es cierto que el tono en la política sigue siendo machista, que a las mujeres se les sentencia con mayor intensidad por lo que es típico en política como la incoherencia, que se les exige mayores estándares de “moral” y no se les perdona con facilidad cualquier error. A las mujeres en política se les juzga con más mezquindad y se les castiga con mayor crueldad. Esa elección mental es la primera que debemos conquistar, porque sí, ya es la hora de una mujer.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 14/02/2026

En Bogotá cualquiera mata

El alcalde Galán está fracasando en seguridad en Bogotá y su mayor problema es la inoperancia para combatir el sicariato. Ya no puede haber excusas. No se puede vivir en una ciudad en la que caminar de tanto miedo

ÚLTIMO ANÁLISIS 14/02/2026

Petro, mientras peor, mejor

Hay un camino para desplazar el odio, y es construir esperanza. Hasta ahora los candidatos no lo han entendido y siguen en la trampa de la polarización

ÚLTIMO ANÁLISIS 14/02/2026

La presión no es el problema

En los ochenta, como en muchas economías actuales, el problema no era una catástrofe visible: era una incertidumbre que se alargaba y se volvía paisaje. Las organizaciones seguían operando, los resultados llegaban con dificultad