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Formalidad y estado del bienestar

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Mario Pardo Bayona Presidente de Bbva Colombia

En estos tiempos de pandemia que generan tanta incertidumbre, creo que es importante pensar más allá del corto plazo y proyectarnos como sector privado y como sector público en la Colombia que estamos construyendo para el mediano plazo. En esta línea, la gran oportunidad que tiene el país está sostenida sobre el que considero es su principal problema, la informalidad laboral y empresarial, que tienen altos costos para el país.

En épocas de expansión, la informalidad tiene efectos nocivos sobre la productividad del trabajo y las empresas y debilita los sistemas tributarios impidiendo la adecuada recaudación y la inversión pública en sectores clave que garanticen mejoras en el estado de bienestar. La informalidad permite opacidad en las relaciones comerciales favoreciendo el uso de efectivo y el bajo compromiso fiscal.

También explica en gran medida la baja bancarización por el lado del crédito y las personas y las empresas no acumulan adecuadamente información financiera que les permita acceder a crédito para alcanzar sus metas.
En términos del sistema de protección social, no permite aumentar la cobertura del sistema pensional y mantiene a muchas personas lejos de los planes de ahorro necesarios para proteger la vejez. Situación que se profundiza en el sistema de salud que es financiado por menos de la mitad de sus usuarios que hacen parte de la formalidad laboral.

En tiempos como el actual, la informalidad dificulta que las ayudas públicas lleguen con rapidez y eficiencia a las personas y empresas. Los auxilios para el pago de nóminas o los créditos garantizados por el Estado que el Gobierno ha ofrecido en medio de la pandemia solo están disponibles para los formales.
Esta lista de algunos de los efectos de la informalidad me permite también ser optimista y ver que este problema es al tiempo una oportunidad para la recuperación de la economía post pandemia.

Ingresar los trabajadores informales a la vida productiva de manera eficiente ayudará al país a aumentar su productividad y a crecer más. Que tanto empresas como familias construyan una historia financiera y puedan acceder al crédito formal es otro paso en la misma línea.

Formalizar las relaciones productivas y laborales contribuirá a dejar de lado la opacidad con que se informa al sistema tributario, aumentar la contribución y el recaudo de tal forma que el país pueda contar con un Estado más fuerte que pueda ayudar activamente en la recuperación y sobre todo en la construcción de un estado de bienestar.

Al igual que las mayores crisis de los últimos 100 años nos dejaron legados valiosos como la creación del Banco de la República en 1923 o la ley de vivienda a finales del siglo pasado, esta crisis nos deja la oportunidad, si no la obligación, de avanzar decididamente hacia el estado del bienestar en Colombia, y no hay estado del bienestar sin formalidad. De todos nosotros depende el legado que dejemos para la historia de esta crisis.

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