Además de ser una infamia, es inaceptable que un gobernante califique de genocida a una codirectora de la Junta Directiva del Banco por negarse a suscribir sus disparates
En síntesis, la Corte desmontó una ficción jurídica que durante años facilitó la movilidad oportunista en la política colombiana: creer que la renuncia extinguía los efectos del período