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El sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, ocurrido el 10 de agosto, ha obligado al sector educativo a operar en condiciones de emergencia. Según el reporte del Ministerio de Educación del 20 de agosto, 811 instituciones educativas registran colapso total y cerca de 3.100 presentan afectaciones estructurales. En educación superior, 54 sedes tienen daños estructurales altos, 91 mantienen actividades suspendidas y 114.855 estudiantes ven afectada su continuidad.
Los momentos difíciles revelan nuestra solidaridad y, a la vez, nos invitan a aportar, revisar experiencias y sumar capacidades. En estos primeros días, el gobierno y el Ministerio han puesto en marcha medidas y movilizado los recursos disponibles. La magnitud de la situación abre ahora un espacio para articular lo que pueden aportar la Nación, los territorios, las universidades, la cooperación, el sector privado y las propias comunidades educativas.
Una forma de organizar ese esfuerzo es pensar en tres tiempos que se complementan.
En los primeros 30 días, la seguridad y la continuidad concentran la atención. La activación de una Mesa Nacional de Educación en Emergencias puede ayudar a integrar información y esfuerzos con las secretarías. En infraestructura, el Ffie, Findeter y CAF, que ya vienen trabajando con el sector, pueden articular capacidades para avanzar en diagnósticos, priorización de sedes y soluciones temporales. A esto se suman las aulas provisionales y colegios anfitriones, alimentación y transporte escolar, ajustes de calendario, priorización de aprendizajes, búsqueda activa de estudiantes y entrega de guías y materiales según la conectividad de cada territorio. También es importante propiciar encuentros pedagógicos presenciales, híbridos o mediados por tecnología. En educación superior, la autonomía institucional permite a cada institución construir alternativas de continuidad ajustadas a cada situación.
Entre los 30 y los 120 días, el énfasis debe estar en consolidar el servicio y acompañar a las comunidades educativas. Esto exige, además de reponer materiales y fortalecer a las secretarías, brindar apoyo socioemocional y psicosocial a estudiantes, docentes y directivos afectados, facilitando el manejo del duelo y un retorno seguro a la actividad pedagógica. La cooperación internacional y los donantes pueden aportar recursos y experiencias, como la de Ceibal en Uruguay, en continuidad educativa, acompañamiento docente y mediaciones digitales.
Luego vendrá la rehabilitación y reconstrucción, un proceso que en algunas obras podrá extenderse hasta 18 meses. Será un esfuerzo compartido: recursos del sector, Ffie, Findeter, CAF, Banco Mundial, Obras por Impuestos, regalías, cooperación y aportes privados podrán complementarse según cada proyecto. En educación superior, la articulación entre Educación, MinCiencias, el DNP, el Ministerio de Hacienda, los territorios e instituciones puede contribuir a recuperar sedes, laboratorios, equipos y capacidades científicas y tecnológicas. Muchas de las capacidades que hoy se necesitan para asegurar la continuidad -localizar estudiantes, acompañar maestros, fortalecer los equipos territoriales y orientar los apoyos pedagógicos- son también las que el país requiere para mejorar de manera sostenida la educación básica y media.
Esta movilización abre una oportunidad para el nuevo Plan Nacional de Desarrollo: conectar la respuesta a la emergencia con una agenda de mediano plazo que fortalezca la educación básica y media y las capacidades territoriales. Evaluación diagnóstica, refuerzo pedagógico en lectura, escritura y matemáticas, tutorías para estudiantes con mayores rezagos, mentoría y acompañamiento a maestros y directivos, junto con búsqueda activa y seguimiento de trayectorias completas, pueden conformar una ruta articulada de recuperación y aceleración de aprendizajes.
Las emergencias pasan, pero las capacidades y los aprendizajes que dejan pueden permanecer. La oportunidad está en llevar ese sentido de urgencia al nuevo Plan Nacional de Desarrollo, para que más estudiantes permanezcan, aprendan y avancen.
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