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Analistas 05/05/2022

Ecosistema que integra al país

María Fernanda Quiñones
Presidente Ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico
Analista LR

La tecnología impactó la forma en la que vivimos en los últimos veinte años, desde cómo nos comunicamos, trabajamos y nos entretenemos, hasta en la adopción de métodos de pago para acercar los productos y servicios a las necesidades de los ciudadanos. Hoy, esta adopción es un motor fundamental para la reactivación económica de Colombia. La industria de pagos, que hoy en día incluye a actores financieros como no financieros, busca la democratización y ayuda a fortalecer los mercados; promueve la inclusión financiera que se traduce en inclusión social, al proveer las herramientas de acceso a las dinámicas económicas; disminuye los costos operativos asociados, por ejemplo, a altos niveles de intermediación; transmite confianza a los usuarios, y, además, incentiva la competitividad y la eficiencia empresarial.

El comercio electrónico es parte central de la transformación digital de los mercados, además de incidir directamente en los hábitos de consumo de las personas. Producto de la pandemia y de la aceleración que trajo para el sector, se evidencia un aumento en la oferta de instrumentos y modelos de pago que se implementaron como una respuesta para facilitar las transacciones y llegar a la población sin importar su ubicación, edad, o actividad.

Durante los dos últimos años ha sido fundamental para la recuperación económica del país, según informó la Presidencia de la República las transacciones crecieron cerca del 75% entre enero y junio del año pasado, en comparación con el 2020, además, esta transformación motivó un incremento histórico en la bancarización, llegando al 87,8% de la población nacional.

Ahora bien, Según estimaciones preliminares de la CCCE, para 2021, el comercio electrónico creció un 31% sobre el total de las ventas, caracterizado por una participación de las ventas en línea en las ventas de comercio minorista de 2,9% promedio hasta noviembre de 2021*, algo menor que la cifra obtenida en 2020, pero más del doble de la participación promedio de 1,2% observada en 2019. Por otro lado, según la Encuesta de Calidad de Vida junto con las cifras de la Encuesta de Tecnologías de la Información y la Comunicación en hogares realizadas por el DANE, se estima que para 2020 el 10 % de la población colombiana realizó compras a través de internet, cifra de casi el doble en contraste con la reportada en 2015 del 5,4 %.

El fomento al acceso y la aceptación de pagos digitales por parte de personas y empresas impulsa el comercio electrónico. Durante la pandemia, el eCommerce demostró ser no solo una herramienta habilitadora de los flujos económicos sino un impulsor para la reactivación económica, que promovió la participación de diferentes comercios y empresas en el canal digital y que les permitió contar con la capacidad de seguir operando pese a las cuarentenas y a las restricciones a la movilidad impuestas por las autoridades locales con el propósito de disminuir la propagación del virus.

Un modelo que ofrece con múltiples beneficios

El comercio electrónico es más que un canal de ventas complementario o una alternativa para abastecer a los hogares colombianos. La coyuntura actual mostró que es una herramienta eficiente para alimentar la decisión de consumo de las personas, complementar sus hábitos y hacerlos más eficientes en términos de tiempo y satisfacción de sus necesidades.

La adopción de pagos, es decir su uso y aceptación, como determinador de estas dinámicas, depende de una eficiente interacción entre todos los actores que confluyen para que pueda materializarse; al final esa coordinación debe primero traducirse en generar múltiples posibilidades para maximizar el alcance del negocio, que cada uno de los agentes representa, pero sobre todo debe implicar que holísticamente produzca efectos en el bienestar y la inclusión social, logrando por ejemplo una disminución de costos que resulte como resultado de ampliar el acceso y la cobertura de sus productos y servicios.

Los consumidores están hoy ante un escenario que los lleva a realizar un análisis costo-beneficio de los distintos medios de pago, y luego eligen según los beneficios transaccionales, los servicios y la información con la que les ofrecen. Por su parte, los comercios tienen en cuenta las preferencias de sus clientes, de sus competidores y los costos de adoptarlo. Ante esto, los diferentes ecosistemas de pago deberán superar ciertos desafíos como son los elevados costos de adopción respecto al dinero efectivo, respecto al cual aún sigue siendo mayoritario su uso en el país.

Pagos electrónicos: oportunidad de país

El uso de medios de pago electrónicos permite entonces disminuir los costos asociados al uso del efectivo, el cual está ligado a la economía subterránea, que abarca actividades ilegales y acciones que, pese a tener un carácter legal realizan prácticas de evasión y elusión sin ofrecer la posibilidad de hacer la correspondiente fiscalización, debido a que el efectivo brinda anonimato y baja trazabilidad. De igual forma el uso del circulante implica mayor tiempo y dificultad en su administración, transporte, seguridad y mayores pérdidas que representan sobre todo en los altos montos.

El incremento en la adopción y uso de medios de pago junto con una mayor inclusión financiera genera crecimiento económico. De acuerdo con McKinsey Global Institute, el uso generalizado de finanzas digitales podría impulsar el PIB anual de los países en vía de desarrollo como es el caso de Colombia, en USD 3,7 billones para el 2025. Dos tercios de este crecimiento serían derivados del aumento de la productividad de las empresas y los gobiernos como resultado del uso de pagos digitales, un tercio provendría de la inversión adicional gracias a una inclusión financiera más amplia para personas y micro y medianas empresas, el resto sería producto del ahorro de tiempo ocasionado por el uso de pagos digitales, el cual puede ser usado en más horas laborales. El PIB adicional conduciría a la creación de hasta 95 millones de nuevos puestos de trabajo en todos los sectores económicos.

Colombia ha crecido en el acceso y el uso de productos y servicios financieros. Para el año 2010, un 62% de los adultos contaba al menos con un producto financiero, versus el 87,82% reportado en diciembre de 2020. A su vez, para 2014, un 61,80 % de los adultos hacía uso de al menos un producto financiero, comparado con el 72,60 % en diciembre de 2020.

En términos de comercio electrónico transfronterizo, es importante destacar que el país tiene una gran oportunidad de crecimiento y así llevar su producción a nuevos mercados, en la actualidad tan sólo el 2% de las empresas nacionales realizan operaciones en comercio electrónico digital en otras latitudes. Desde la construcción de políticas públicas, se hace necesario construir una estrategia que impulse el comercio electrónico doméstico y transfronterizo en Colombia, que fomente el acceso y el uso de medios de pagos digitales, en la educación financiera y el desarrollo de habilidades digitales entre las personas y las empresas será una necesidad clara para el corto plazo.

Sobre esta línea, la adopción de pagos digitales promueve el dinamismo del comercio electrónico transfronterizo y la inserción del país en las dinámicas de consumo globales. Es por tal motivo, que el Banco de la República, a través de la modificación a la Circular Reglamentaria Externa DCIP – 83 del 13 de diciembre de 2021, asunto 10: procedimientos aplicables a las operaciones de cambio, ha permitido que los proveedores de pago agregadores puedan canalizar los pagos, provenientes de operaciones de comercio exterior, de sus comercios agregados. Con esta modificación se espera un impulso para el comercio electrónico trasfronterizo, lo cual a su vez permitirá que el país fortaleza su competitividad en un ecosistema de rápida digitalización, aprovechar los acuerdos comerciales existentes con otros países y en último tener una mayor diversificación de mercados y un mayor recaudo tributario.

El desarrollo del comercio electrónico en el país deberá estar entonces agrupado en la construcción de políticas públicas, que van desde la disrupción de las dinámicas de consumo hasta la adopción de tendencias de vanguardia con la consecuente introducción de nuevos modelos de negocio. La contribución que el eCommerce ha dado al país en el último período y el potencial que tiene para promover el desarrollo económico es el resultado del ejercicio de construcción entre el Estado y quienes participamos de su actividad en el día a día.

La agenda para los pagos digitales en el país a corto y mediano plazo deberá incluir políticas, programas y medidas desde el sector público y privado promuevan la inclusión financiera, disminuyan los costos directos e indirectos asociados a este tipo de productos y sobre todo que incentiven a los comercios a participar con mayor decisión. Esta serie de medidas será clave para que la economía colombiana cambie la tendencia en el uso de efectivo y logre mayor inclusión en los pagos digitales y aumente la apropiación de nuevas tecnologías.

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