Analistas

Diplomacia empresarial

GUARDAR

María Claudia Lacouture

El mercado hasta donde sea posible y el Estado donde sea necesario, es la relación que establece las condiciones para una economía equilibrada que genera condiciones favorables para la productividad, el empleo y el crecimiento.

El sector público y el privado deben estar articulados, salir juntos a buscar oportunidades más allá de las fronteras, considerar, por ejemplo, una ofensiva diplomática en Estados Unidos en este momento de extrema importancia en las relaciones binacionales y propiciar un mejor acercamiento con nuestro principal cliente y proveedor y mayor aliado político.

Y también es el momento de derribar resistencias, abrir nuevos espacios para que fluyan con mayor facilidad los temas pendientes, mejoremos el comercio y garanticemos una actitud positiva que consolide sin ruidos ni obstáculos un vínculo histórico y conveniente para nuestro desarrollo.

Para contribuir a ese propósito, la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, trabaja en varios frentes: en la búsqueda de oportunidades, en la interacción empresarial, en identificar empresas que buscan reubicarse e invertir y tengan la oportunidad de conocer las ventajas que tenemos.

Pero también en el relacionamiento con los líderes políticos de esa Nación, en especial con congresistas, pues su percepción sobre nosotros es determinante para los logros o para las represalias. Mantener una relación cercana y permanente con los demócratas y republicanos no debe ser asunto exclusivo de gobiernos, ya que desde el sector privado se puede apoyar con información de valor y con una comunicación que permita mejorar las percepciones y encontrar oportunidades.

En el Congreso de EE.UU. tenemos amigos (que pueden conocernos mejor), y tenemos detractores, otros nos ignoran, y por eso hemos elaborado un mapa de afectos y desafectos, así como una ruta de llegada y posibles maneras de aproximarnos, pues es muy importante que los tomadores de decisiones sepan quienes somos, qué queremos y a qué estamos dispuestos.

Hay temas coyunturales como el de Venezuela y el papel que pueda tener Colombia en su recuperación, o el narcotráfico, o la implementación de los acuerdos de paz, para garantizar que las zonas más afectadas por el conflicto sean productivas y se alejen de la ilegalidad; o los asuntos sociales, la vulnerabilidad de su población y la inseguridad de sus líderes.

Tenemos congresistas preocupados por los asuntos laborales, otros por los derechos de autor o la chatarrización, hay interesados en identificar y destruir las redes de corrupción, de garantizar la salud de la democracia, evitar que se propicie un caldo de cultivo para el populismo y el oportunismo. Son muchos frentes.

Por eso, y para sostener nuestra democracia, las instituciones deben ser fuertes, sus administradores comprometidos e íntegros, debemos sumar esfuerzos para la gobernabilidad y contribuir todos para fortalecer el Estado de Derecho.

Los empresarios pueden ayudar mucho. He hablado con las cabezas de algunas multinacionales estadounidenses instaladas en Colombia y me sorprendió su disposición a contribuir en la gestión, para que se conozca que Colombia es una democracia vigorosa, con una economía estable e instituciones sólidas, y que una muestra de eso son las mismas empresas estadounidenses que durante décadas han obtenido aquí muy buenos dividendos. Una buena dosis de diplomacia empresarial nos vendría muy bien.

Más columnas de este autor
LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés