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De las palabras a los hechos

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María Claudia Lacouture Exministra de CIT

Todos han puesto de su parte para que el país pueda sobrellevar esta crisis. Los colombianos, sus empresas, el Ejecutivo, todos han trabajado con responsabilidad para salir adelante. El diálogo, el trabajo conjunto nos permitirá avanzar.

Hay que reconocer que las empresas han cargado con la mayor parte del peso, haciendo malabarismo para mantener a sus empleados y la productividad. El Gobierno ha ayudado de forma importante, pero estamos en un momento de quiebre que requiere rapidez para reaccionar y acciones más que palabras.

Es el momento para que el Legislativo le de la mano al empresario para que pueda funcionar, financiarse e invertir, para que pueda apostarle a Colombia y salir bien librados de esta situación; aunque las previsiones indican que continuaremos un tiempo más en esta reacomodación, hasta que aprendamos a convivir con el virus o llegue el remedio que nos proteja.

Es el momento de pensar en el mediano y largo plazo, hacer las reformas necesarias para generar empleo, liquidez, aplicar las nuevas tecnologías, innovación científica, incrementar la productividad, atraer inversión y turistas y entrar en las cadenas regionales de valor.

Es el momento de crear una nueva propuesta de valor que esté acorde a la nuevos cambios nacionales e internacionales, sin pasiones, sin populismo y sin proteccionismo exagerado.

Urge una agenda legislativa coordinada entre todos los actores, un trabajo público-privado para que las empresas puedan salir de la crisis. Hoy tenemos sectores en cuidados intensivos, que, sin un apoyo contundente de políticas modernas y adecuadas, como una estabilidad jurídica de largo plazo, no van a poder aportarle al empleo del país.

Dentro de esta agenda es indispensable una reforma laboral que haga más flexible la contratación y los aportes, el trabajo en casa, medidas que amplíen y complementen la circular del Ministerio de Trabajo -gran aporte para estos momentos de pandemia- y responda a los requerimientos que demandan las nuevas tecnologías digitales.

También son indispensables políticas que contribuyan a capacitar un capital humano pertinente a las nuevas industrias y a los productos con ventajas comparativas reveladas de Colombia, para integrarse a las cadenas regionales de valor.

La recuperación traerá más competencia a diferentes escalas, en sectores donde podemos ser productivos, como es el caso del campo, y para ello también se requiere sacar adelante la Ley de Tierra, extender sistemas de riego y un encadenamiento interno que permita suplir las necesidades.
Es el momento de mirar también más allá del covid-19 y reanudar actividades y tramites suspendidos que, de no hacerlos, producirán inconvenientes, como en el sector farmacéutico las aprobaciones relacionadas con la innovación y la continuidad en los trámites para aprobar los medicamentos nuevos y biológicos.

No es el momento de improvisar propuestas llamativas y/o populistas que por adelantado se sabe que son inviables, sea porque no existen las herramientas o porque no se tiene el recurso para hacerlo.

Podemos quedarnos sentados viendo el vaso medio vacío, pero, como dicen, en las crisis hay grandes oportunidades y en este momento tenemos la oportunidad de implementar políticas modernas que permitan al empresariado comenzar su recuperación y para ello es necesario pasar de la palabra a la acción.

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