Analistas

Certezas para la competitividad

Colombia retrocedió en competitividad según el último informe del Foro Económico Mundial. Las dificultades macroeconómicas, las fallas institucionales y la corrupción impactaron los resultados. Las reformas estructurales deben ser prioritarias en la agenda del desarrollo, pero hay algo extremadamente esencial para la competitividad y que trasciende todos los modelos: la justicia, la seguridad y la verdad.

A medida que se va calentando el debate electoral, que las afrentas suplantan las propuestas y los estrategas publicitarios toman el liderazgo en las campañas, es bueno que los colombianos reflexionemos sobre estos aspectos, desde la individualidad y de la forma en la que podemos contribuir para el fortalecimiento colectivo.

La justicia como el conjunto de valores esenciales del respeto, la equidad, la igualdad y la libertad, como el principio moral de cada persona que decide vivir dando a cada quien lo que le corresponde o pertenece, en busca del bien propio y de la sociedad.

Los colombianos necesitamos honestidad y transparencia, como también sanciones rápidas y ejemplares, no procesos eternos en los que no pasa nada o terminan en impunidad.

La seguridad como sensación de la posibilidad de actuar y crecer, de tener acceso a las oportunidades, de algo firme, cierto e indubitable. La seguridad como certeza, ausencia de riesgo, confianza, un derecho al estado de bienestar que percibe y disfruta el ser humano. Seguridad física, ambiental, laboral e incluso jurídica. Sin confianza no hay inversión.

No basta sentirse seguro en las calles, es preciso tener la presencia de la autoridad, garantizar el respeto por las normas, el cumplimiento de las leyes, el equilibrio entre los derechos y los deberes. Como lo expresó el gran filósofo de la Ilustración Jacques Rousseau, uno de los creadores de las ideas políticas de la Revolución Francesa: “la libertad de uno termina cuando comienza la libertad del otro”.

Y la verdad como un pilar que nos permita superar las décadas de odio, violencia y división que mancharon nuestra historia. Superar los resquemores, la desconfianza, darnos una oportunidad de recomenzar, al mismo tiempo que se recupera la economía, se reduce la pobreza y se establecen nuevas bases para un futuro más promisorio.

Las próximas elecciones nos vuelven a poner de frente a la necesidad de reflexionar sobre los valores, el valor de gobernar por el bien general; de trabajar por el bienestar personal y la prosperidad de la Nación; de estudiar para generar la capacidad colectiva para el crecimiento, la inversión y, en general, de todos los valores que nos vuelvan a unir como sociedad.

Saber ajustarnos y servir a las nuevas circunstancias, a la integración, la apertura, el crecimiento económico sostenible, la movilización de personas hacia las ciudades. La mejora de la infraestructura, de los servicios públicos y el acceso a la tecnología.

La conectividad, la comunicación moderna, las redes están determinando la nueva política y los jóvenes son protagonistas. El mundo está cambiando y debemos hacerlo mejor. Ahora que estamos en tiempo de campaña es tiempo de reflexión sobre los principios fundamentales y las variables indispensables de justicia, seguridad y transparencia, que al final generan la confianza que construye la competitividad.