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¿Para dóndeva la televisión?

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Tal vez usted no lo haya notado pero hoy los jóvenes usan poco la televisión como forma de entretenimiento. Entre los videos de Youtube, las películas en los sitios de internet Cuevana y Popcorn o bajar contenidos por un servicio de torrent (que permite de manera sencilla conectar su computador a otro computador en el mundo) no les queda tiempo para ver el Show de las Estrellas o la novela de Diomedes.

La escogencia de los jóvenes tiene sentido. Con este tipo de servicios pueden ver el contenido que quieren, cuando quieren y como quieren. No tienen la obligación de ver una película en una sola sentada ni de aguantarse las pausas de publicidad de la televisión. En otras palabras pueden acceder a los videos en la misma forma que se comunican por chat en su teléfono celular: a su ritmo.

Esta nueva forma de entretenimiento es muy superior a la experiencia de la televisión convencional. Para que todo el mundo la pueda disfrutar hace falta que la banda ancha de calidad llegue a toda la población a precios sensatos, que las pantallas (hoy en día los televisores) puedan conectarse intuitivamente a los computadores y que el gobierno se tome en serio el control de la piratería de contenidos.

La cobertura de banda ancha en el país deja mucho que desear a pesar del esfuerzo realizado bajo el mandato del ministro Molano por medio del plan Vive Digital. Colombia se ubica en la mitad del lote en América Latina en penetración de banda ancha, con velocidades de conexión sub pares debidas en parte a que el despliegue de la red nacional de fibra óptica nunca estuvo acompañada por una estrategia para conectar los hogares. Hoy la gran autopista digital llega a la gran mayoría de municipios pero en los municipios los hogares no tienen calles para llegar a la autopista, calles que en muchos casos no es rentable construir sin subsidios estatales.

Los nuevos televisores tienen todos múltiples puertos de conexión que permiten, además de recibir la señal de la poco usada red de Televisión Digital Terrestre (otro elefante blanco), conectar todo tipo de dispositivos para ver contenido que proviene de Internet. Un colombiano repone su televisor en promedio cada cuatro años y por lo tanto gran parte de la población solo tendrá acceso a estos nuevos dispositivos dentro de tres a cinco años demorando así la adopción masiva del nuevo modelo.

Por otro lado en el ministerio del Dr. Molano no se lograron avances para legalizar 40% del mercado informal de televisión por suscripción que no declara todos sus usuarios ante las autoridades tributarias ni los proveedores de contenidos como Disney o Fox. Estos operadores informales tienen un apoyo político que pudo haber condicionado la contundencia de las acciones del ministerio y siguen ofreciendo pr ecios menores a $20.000 mensuales por suscripción, lo cual hace no competitiva una conexión formal de banda ancha.

A pesar de estos obstáculos, los operadores de televisión por suscripción han identificado esta tendencia y se han movido agresivamente en este espacio. Falta ver cómo reaccionarán los canales de televisión abierta para quienes este nuevo modelo implica un cambio adicional en su estrategia de negocio. Finalmente la evolución del mismo depende en gran parte de que David Luna, el promisorio nuevo ministro, promueva su expansión por medio de un marco regulatorio apropiado.

Píldora: dado el retorno de construir un metro subterráneo en Bogotá espero que el cheque del gobierno sea solamente simbólico. 
 

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