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La competencia en el sector de TIC nos concierne a todos

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En la constitución del 91, el país decidió abrir el sector de las comunicaciones, hasta ese entonces conformado por monopolios públicos, a la competencia. Esta visión de Estado ha permitido el ingreso de capitales extranjeros y nacionales al desarrollo del sector TIC en pro de su desarrollo. Y siempre hubo un norte inalienable en la visión: construir un sector que soporte el desarrollo económico y social del país y que brinde sus servicios a precios competitivos y con calidad al usuario.

Hoy nos ocupa un debate amplio y serio que define el marco competitivo que queremos para el sector y que por ende afecta la vida de cada uno de los colombianos. Lo importante es que éste debate no tiene como piedra angular la subasta de 4G sino la vigencia de los mismos principios con que se definió el futuro del sector de las comunicaciones hace veinte años.

La realidad actual es que el mercado de las comunicaciones no está funcionando apropiadamente. El operador dominante tiene aproximadamente el 80% del tráfico de voz móvil, con márgenes por lo menos veinte puntos porcentuales por encima de todos sus competidores e inversiones por usuario muy inferiores a los demás jugadores del sector. Esta rentabilidad está dada por el esquema de precios dictado por este operador a todos los usuarios colombianos. Fedesarrollo, en un estudio reciente concluyó que el sobre costo que pagamos los colombianos por la concentración en el mercado de las telecomunicaciones es del 0.77% del PIB. Este sobrecosto simplemente va en contra del bolsillo de los consumidores de pie y del desarrollo económico del país.

El problema no es la posibilidad del regulador para tomar medidas contra el cuasi-monopolio, sino hacerlas efectivas y que éstas tengan efectos en el tiempo oportuno. Internacionalmente se ha demostrado que es mejor regular las prácticas monopolísticas antes que éstas se materialicen en el mercado.  

Lo que piden a gritos la gran mayoría de empresas del sector, el Congreso y gran parte de la opinión pública es que el gobierno tome medidas preventivas previas para que la situación actual de dominancia en el mercado de voz móvil no se repita en el mercado de datos móviles. Afirma la Superintendencia de Industria y Comercio en un estudio técnico publicado recientemente, que si se permite la participación de Claro en la subasta de 4G en cualquier frecuencia, habría un altísimo riesgo de que se repita la dominancia del mercado de voz en el mercado de datos. Y advierte que de darse esta situación, se corre un riesgo muy alto de que las demás empresas del sector entren en quiebra y las comunicaciones del país queden en manos de un solo jugador, con las consecuencias que implica para el usuario y el futuro de la economía colombiana.

Las medidas que deben implementarse para impedir que se repliquen a futuro los problemas del mercado de voz móvil incluyen ante todo una nivelación del campo de juego: obligaciones de compartición de infraestructura entre y para todos los jugadores del mercado, cargos que incentiven el uso de redes de terceros, topes de participación de mercado similares a los que funcionan en la industria de energía y acceso con condiciones realistas a bandas bajas de espectro electromagnético a los jugadores que no las tienen.

Hoy quiero hacer un llamado a que seamos generosos trascendiendo los intereses particulares y construyamos un sector que realmente sea base de competitividad para el país y los usuarios, y que fortalezca todo nuestro contrato social. Como lo dijo el Superintendente de Industria y Comercio, el mejor mecanismo para esos fines ya está inventado: ¡la competencia!

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