Los charlatanes

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“El planeta del empleo está en una retrogradación. Júpiter es el que controla el empleo. Júpiter nos dice que se mejora el empleo a través de la educación”, afirmó hace unos días el astrólogo Martín Ochoa, cuya opinión sobre los pormenores de la economía colombiana fue proferida en un popular programa radial del mediodía. Su colega, Giovanni Londoño, quien lo acompañaba en el análisis, concurrió con el diagnóstico: “Colombia es un país nacido bajo la carta cáncer. Todos los países nacidos en cáncer están pasando por crisis”, dijo con ponderada certeza. Y sentenció: “En Colombia se va a generar algo y debemos saber qué tan preparados estamos para enfrentar la crisis”.

Ok. Ya por lo menos sabemos varias cosas. Por ejemplo, que Júpiter controla el empleo en Colombia, aunque sea una masa gaseosa de helio e hidrógeno y se encuentre a 591 millones de kilómetros de la tierra. Siempre es bueno saber que el empleo no lo controla el Ministerio del Trabajo, que queda en la calle 100 con 15 y menos los señores de la Andi en la 73 con 8. Ni qué decir de sindicatos como la CUT o la CGT, que deberían ahorrarse las extenuantes marchas del Primero de Mayo. O el Banco de la República, que tiene la responsabilidad de la política monetaria, la cual es ciertamente una fuerza menos poderosa que los rayos intergalácticos que vienen de Júpiter y fijan el salario mínimo, las tasas de interés y el régimen de impuestos.

La próxima vez que el Dane reporte una caída en la tasa de ocupación no vale la pena convocar reuniones en el Palacio de Nariño para analizar la situación. Basta con que la ministra Alicia Arango se ponga su traje de astronauta, se monte en una nave espacial y se vaya urgentemente a Júpiter a hablar con el que sea que esté acabando con los puestos de trabajo en Ibagué o Tunja.

También sabemos que Colombia es cáncer, cuarto signo del zodíaco, que rige a quienes nacen entre el 21 de junio y el 22 de julio. Esto es una mala noticia porque todos los países cáncer vamos a pasar por dificultades. Habría que preguntarle a Giovanni si este preocupante diagnóstico también aplica a los países que son leo, acuario, virgo y libra. Lo digo porque Pablo Morillo se encargó de que la Colombia nacida el 20 de julio de 1810 muriera prematuramente. Si Colombia nació en un día específico, tal vez lo hizo el 15 de febrero de 1819, en el Congreso de Angostura, o el 7 de agosto de 1819 con la derrota española en Boyacá, o el 30 de agosto de 1821 cuando inició el Congreso de Cúcuta o quizás el 20 de octubre de 1831, cuando se instaló la Convención Granadina.

Lo que digan estos charlatanes no contribuye a resolver los problemas del país. No hay que ser graduado del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería para saber que la economía del país es frágil, que el desempleo viene en aumento y que el mundo es volátil. Las soluciones no las encontraremos en pócimas, conjuros o en la carta astral, sino en liderazgos firmes y expertos que sirvan para capitanear al país a través de las tormentas que se avecinan.

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