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Analistas 16/03/2021

Comisión asesora

Luis Fernando Vargas-Alzate
Profesor asociado de la Universidad Eafit

La semana anterior se reunió nuevamente, en muy poco tiempo, la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores (Care), con objeto de avanzar en las sesiones informativas que desde el Consejo de Estado se han demandado. Sin embargo, para este segundo encuentro, en lo que va de la administración Duque, las cosas no fueron tan diferentes como en la primera de las reuniones. De nuevo los expresidentes ignoraron el llamado, mientras César Gaviria quiso generar alguna polémica con una carta que, incluso repitió de una anterior, para indicar que mientras el Presidente no cambie su manera de llevar adelante la política exterior, él no asistirá a esas sesiones.

Tres aspectos son significativos en medio de este suceso que, independiente de los inocuos resultados, tampoco ha de considerarse del todo inútil, y bien vale la pena detallarlos analíticamente en esta columna. El primero, la nueva convocatoria de la Care en tan poco tiempo transcurrido desde el encuentro de noviembre que, aunque obligado por sentencia proferida del Consejo de Estado, fue el comienzo de estas conversaciones.

El segundo aspecto a considerar, y que está en manos de los congresistas que sí respondieron positivamente a la convocatoria (y de muchos de sus colegas), es la necesidad de insistir en una reforma a la Comisión, dado que tal como está sigue siendo inútil. Finalmente, debe considerarse el tema de fondo (que es lo más relevante, al final del día), y es lo que sigue pasando entre Colombia y Nicaragua, en relación con los litigios abiertos en la Corte Internacional de Justicia y las posiciones de ambos gobiernos; además de las acciones promovidas y las que habría que emprender a la mayor brevedad.

Es importante recordar lo sucedido hace unos cuatro meses, cuando el Consejo de Estado forzó la convocatoria de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, tomando ventaja para proferir sentencia de una Acción de Cumplimiento interpuesta por los senadores de la oposición Iván Cepeda y Antonio Sanguino ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca. Hasta entonces, no se había convocado ni una sola vez, y seguramente tampoco estaba dentro de los planes del Gobierno Nacional hacerlo.

No obstante, ante la presión del poder judicial, no quedó más opción que convocarla. A partir de ese episodio, para algunos de los expresidentes, tal es el caso de César Gaviria -que lo expresó en una carta enviada a la Canciller luego de la convocatoria-, la asistencia a la Comisión no tiene sentido mientras persista la falta de una actitud aperturista y de escucha por parte del Gobierno. Este aspecto, precisamente abre la posibilidad para conectar con el segundo tema propuesto en este texto. La Care, tal como está propuesta, definitivamente no está cumpliendo con su objetivo más básico de asesorar al gobierno en temas de política internacional, exterior y relaciones internacionales.

A simple vista, resulta más productiva la creación de un comité asesor (ad hoc quizá) conformado por expertos, académicos y practitioners, que sirva en esas funciones, antes que apelar a la figura de la Comisión para tratar los temas internacionales del país. Definitivamente, corresponde a los mismos congresistas adelantar gestiones para avanzar en una reforma de ese mecanismo claramente inservible, tal como está concebido y diseñado.

Finalmente, lo más importante. El problema con Nicaragua. Algo de nunca acabar entre tanto no se aborde con la seriedad que amerita por parte de ambos gobiernos. Claramente Nicaragua está yendo al extremo con acciones como el establecimiento unilateral de la denominada “Reserva de Biósfera del Caribe Nicaragüense”. A ello se suma que tiene demandada a Colombia desde 2013, por el tema de la Plataforma Continental Extendida. Definitivamente, se requiere reaccionar diplomática y enérgicamente, pues son pérdidas y pérdidas reiteradas de territorio nacional, sin que se logren acciones importantes sobre la materia.