Analistas 24/09/2019

Liderazgo político paritario

No obstante, los esfuerzos, todavía está lejos la paridad en política. El último informe del proyecto Atenea con el Índice de Paridad Política (IPP) así lo muestra.

El presidente Iván Duque se la ha jugado por generar equilibrio de género dentro de su gabinete ministerial, hoy ocho mujeres son las titulares de las carteras que manejan los grandes temas del país. Hasta la fecha, la promesa del denominado gabinete ministerial paritario, se ha cumplido.

Cabe destacar estos ejemplos a propósito de la reciente publicación del Índice de Paridad Política para Colombia del proyecto Atenea, liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Pnud, la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género, ONU Mujeres, y el Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral - Idea Internacional. Atenea es un mecanismo que genera información sobre la participación política de las mujeres a través del IPP, el cual permite medir el ejercicio real de los derechos políticos de las mujeres a través de un instrumento regional comparable.

Atenea consta de cuatro pilares o estrategias: la ‘información’, el ‘análisis’, la ‘comunicación’ y la ‘acción’, que implicará la recolección y sistematización de información, la generación de un diagnostico nacional, la comunicación de las prioridades identificadas y el diseño de acciones para lograr reformas políticas y cambios a favor del ejercicio paritario de los derechos políticos de las mujeres en cada país.

De los resultados del informe para Colombia, se desprende que la paridad entre hombres y mujeres en el campo político todavía no llega. De hecho, el anhelo de profundización de la democracia y de fortalecer la realización de los derechos de participación igualitaria, todavía no toca la realidad. Los datos así lo confirman: solo 12% de las mujeres es alcaldesa municipal y solo el 20% de los miembros del Congreso es mujer. El IPP, que mide el ejercicio real de los derechos políticos de las mujeres, arrojó un resultado mediocre para el país, obtuvimos 53,9 puntos sobre 100.

Siguiendo la escala, encontramos que las dimensiones calificadas con los puntajes más altos, ordenadas conforme al puntaje obtenido, son: la dimensión de compromisos nacionales con la igualdad en la Constitución y el marco legal, 90; dimensión Poder Ejecutivo y administración pública, 78,7; dimensión partidos políticos, 59,8; dimensión Poder Legislativo, 55,4, y la dimensión de ejercicio del derecho al sufragio, 55,2.

Mientras que las dimensiones calificadas con puntajes más bajos son las siguientes: la dimensión referida a la participación de las mujeres en el Poder Judicial y poder electoral con 43,3, seguida de la dimensión referida a la participación local- municipal (29,8), y en último lugar se encuentra la dimensión Cuota/paridad, 20. Así las cosas, se observa una gran diferencia entre los dos grupos de dimensiones, en donde no encontramos niveles intermedios.

En Colombia existen normas que amparan a la mujer en aspectos como la violencia, la igualdad, la discriminación, e incluso tenemos una ley de `cuotas´ destinada a promover la participación igualitaria de las mujeres en los más altos cargos del Estado, mediante la adopción de una cuota que exige que al menos el 30% de los cargos del poder público sean ocupados por mujeres.

Pero hay que redundar en la máxima de marras “esto no se arregla solo con leyes”, pues los obstáculos vienen también de factores culturales e institucionales. Según los autores del informe hay que seguir con paso firme hacia la democracia paritaria y la igualdad sustantiva en la región: “el cambio está ocurriendo, pero se requiere una gran alianza para la plena realización de los derechos políticos de las mujeres que sume a los partidos políticos, el gobierno, los organismos electorales, las organizaciones de la sociedad civil, la academia y la sociedad en general”.