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Analistas 15/07/2023

El ministerio del derroche II

Juan Pablo Liévano Vegalara
Exsuperintendente de Sociedades

La semana pasada escribí sobre el Ministerio de la Igualdad y la Equidad (“MinIE”) y, a pesar del título del artículo, un amigo me indicó que era preciso hacer énfasis en el derroche, pues el artículo se enfocaba en los esfuerzos realizados en los últimos 50 años, por el Estado y los empresarios, para crear condiciones de acceso a los bienes y servicios básicos y la generación de empresa, riqueza y empleo, y que debía entenderse por igualdad, precisamente, el acceso a bienes, servicios y empleo formal y de calidad.

En ese sentido, se hace imperativo y necesario señalar y hacer énfasis en el por qué el MinIE es un ministerio del derroche.

En primer lugar, la columna vertebral política del Gobierno nacional es estatista, es decir, el estado grande, el Leviatán bíblico que toma Hobbes, donde el estado es omnipresente y tiene un tamaño descomunal y un poder absoluto y todo lo puede hacer: incluso “la luz” por decreto.

Pues bien, la igualdad y la equidad no se alcanza con un estado grande y más burocracia, sino con la creación de las condiciones y políticas públicas para que el sector y la empresa privada cree empleo formal y de calidad. Igualmente, a través de leyes y decretos que, en cierta forma obliguen o den incentivos para la inclusión.

En este aspecto, nos están dando la primera dosis de más estado y burocracia, pues el MinIE contará con 744 funcionarios que significarán un gasto de funcionamiento de $87.000 millones, dentro de los cuales hay cinco viceministros, 20 directores técnicos y 32 directores territoriales.

Se trata de un ejército para algo que se podría hacer a través de una secretaría, estilo la Secretaría de Transparencia, que menos mal no se le ha ocurrido al Gobierno volverla ministerio. En segundo lugar, los recursos públicos, que provienen en su gran mayoría de impuestos, son limitados y su uso debe ser eficiente y medido con parámetros técnicos para optimizar su rendimiento y vigilar su buen uso.

En este sentido, el ministerio tendrá $500.000 millones para ejecución de programas diversos y desconocidos de equidad e igualdad, que podrían estar siendo invertidos en otros asuntos, como los programas empresariales del MinTIC, o simple y preferiblemente, dejarlos en las manos de los empresarios reduciendo impuestos para generar riqueza, empresa y empleo.

En tercer lugar, ya existen normas, instituciones y organismos públicos que establecen, trazan, desarrollan y ejecutan innumerables políticas públicas que pretenden crear condiciones para garantizar la igualdad y la equidad.

Lo anterior significaría que el MinIE terminará siendo una rueda suelta, que meterá la nariz en todo lo que pueda, usurpando incluso funciones de otras instituciones y organismos, pues éstos, sean del Gobierno nacional o de los entes territoriales, de manera transversal, trazan, desarrollan y ejecutan políticas públicas que ya cuentan con parámetros, para en lo posible garantizar la igualdad y la equidad.

Finalmente, basta con leer el objeto del MinIE en la Ley 2281 de 2023 y las funciones y la estructura en los Decretos 1075 y 1076, respectivamente, para ratificar que se trata de un ministerio del derroche, la burocracia, la ideologización y la politiquería.

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