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Analistas 25/06/2021

Sin moral perdemos la guerra

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

La moral en las guerra siempre ha sido fundamental, los ejércitos al ver abatido a su líder solían dispersarse, al igual que una buena arenga o el respaldo popular los llevaba a grandes proezas como la ocurrida en batalla de Monte Calvo en Corea del sur.

Desde hace meses Colombia vive una situación complicada en materia de orden público, los paros entre muchas consecuencias negativas trajeron un desprestigio generalizado a la fuerza pública, especialmente en la policía; a diario eran anunciados excesos, muertes, lesiones siendo varios de ellos falsos. Para la muestra basta el lamentable asesinato por decapitación de un joven en Tuluá, los comentarios de “policía y Estado asesino” pulularon en redes, tuvo que salir la propia familia del difunto, a pedir respeto por su memoria, pues él ni había estado en los paros ni parece hasta el momento hubiese sido asesinado por algún aparato estatal.

Sin rigor alguno, bodegas de twitteros, periodistas y hasta congresistas replicaban noticias falsas, lo triste es que, al ver la equivocación, pocos se disculpaban, ninguno reconoció su error, cuando las mentiras y la falsedad no tienen consecuencias, el acusar y hablar mal de otro, se vuelven costumbre.

El resultado de todos estos ataques se ven reflejados en dos temas: el primero es que, pese a que muchas de las noticias son falsas, su despliegue es amplio y hace daño, desde hace meses la policía sube en imagen negativa, en la última encuesta de pulso país, presenta un 63% de imagen desfavorable, 10 meses han bastado para que suba 14 puntos su desfavorabilidad; el ejército que aun se mantiene arriba se ve igualmente afectado. La segunda consecuencia es que naturalmente la moral de las fuerzas armadas se ve afectada, sobre todo la de la policía, los ataques no vienen solo de la oposición, tristemente como en el caso de Bogotá o Cali provienen también del mandatario, dejar a la ciudadanía sin el control de la policía solo produce más caos o destrucción, como ocurre casi a diaria en la localidad de suba o el portal de las Américas.

¿Se debe condenar el exceso de fuerza pública? Siempre, existen mecanismos legales para reparar los daños cuando esto ocurra, por ello existe la acción de reparación directa, encargada de reclamar los daños económicos y morales cuando esto ocurra, también está la investigación en la justicia penal militar y si es un tema de derechos humanos conocerá la justicia ordinaria, medios hay lo que no puede pasar es que toda una institución se vea afectada por hechos puntuales y se arme una campaña de desprestigio contra ella, la moral es fundamental para ganar una guerra, aquí la pelea es contra los vándalos, las drogas, el terrorismo y los amantes del caos. Por ello debe ser el Gobierno Nacional quien se encargue de recuperar la confianza, ante la falta de autoridad de gobiernos locales; de perderla serán los mismos ciudadanos los que deberán salir a defenderse y aquello será el fin de un Estado de derecho.