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¿Un año de renovación existencial?

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Juan Isaza Estratega de comunicación

Un ejercicio interesante cada vez que hacemos la evaluación del año que terminó y nos alistamos a hacer los planes del que comienza, es mirar las “palabras del año” que publican los editores de diccionarios. Casi siempre son muy buenas cápsulas que en pocas sílabas son capaces de ponernos en perspectiva un año entero. Para Oxford, por ejemplo, la palabra del año fue “emergencia climática”.

Nadie duda que 2019 estuvo lleno de titulares sobre el tema ambiental. El surgimiento y reconocimiento global de Greta Thunberg o los incendios en el Amazonas o en Australia, nos demostraron que la conversación ambiental cambió de tono.

Antes de 2019 hablábamos en tono informativo y, quizás, más didáctico. Ahora hablamos con miedo y rabia sobre los riesgos de una extinción masiva real que pone en peligro miles de especies incluyendo al propio ser humano. De hecho, varias instituciones han comenzado a corregir a quien verbaliza el concepto de “cambio climático” y le indican que el término apropiado es “emergencia climática”.

Sobre el mismo tema, pero con otra perspectiva, el diccionario Collins ha dicho que para ellos la palabra del año fue “Huelga climática” (Climate strike). De esta manera, no sólo reconoció la relevancia del tema ambiental, sino que además dio cuenta de las movilizaciones en todo el planeta, particularmente de la gente más joven.

Pero, sin dejar de reconocer la relevancia del tema climático, hay otros temas que también resumen un año de confrontaciones como fue 2019. “Cancel culture” fue la palabra del año para el diccionario Macquarie, poniendo el dedo en la llaga en uno de los problemas clave del año, que toca directamente la violencia que se vive en las redes sociales y sobre el cual se pronunció hasta el expresidente Obama en un video que se hizo viral.

La cultura de cancelar es la acción de dejar de seguir masivamente a alguna celebridad o ‘influencer’ por haber expresado alguna opinión o punto de vista contrario, con todas las implicaciones emocionales que ello conlleva para las víctimas.

No menos pesimista es la visión que tuvo Dictionary.com con su palabra del año: “Existencial”, pero al menos, nos abre un camino de esperanza. Existencial lo expresan en dos sentidos: Fue un año en el que se puso en peligro la existencia (otra vez aluden al tema ambiental), pero también un año en el que comenzamos a hacernos preguntas serias sobre nuestro futuro como especie en el sentido global, pero también local y personal.

Un año para comenzar a buscar nuestro propósito, la razón de ser de nuestra existencia y las decisiones que tenemos que tomar para sobrevivir de cara al futuro. Yo prefiero quedarme con esa parte. Ojalá 2020 sea un año para renovar nuestra mente y nuestros propósitos. Para redefinir nuestra existencia más allá de la apariencia física y alinear nuestra mente en lo laboral y en lo personal.

Si lo hacemos bien, seguramente vamos a sobrevivir a la creciente polarización, a la emergencia climática y podremos recuperar la esperanza en un futuro prometedor como especie.

Nota: Como cada año, por esta época, publico un recuento de las tendencias que más impacto tendrán para la sociedad y para las marcas en el nuevo año. El documento se puede leer y descargar libremente en www.juanisaza.com.

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