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Rentabilidad y liquidez

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Juan Carlos Zuleta Acevedo - juanzule@yahoo.com

Es frecuente escuchar que las compañías pierden dinero porque no les pagan a tiempo; este comentario requiere una explicación pues las pérdidas o ganancias de una empresa están relacionadas con su rentabilidad y los plazos de pago tienen que ver con su liquidez. En efecto, rentabilidad y liquidez son dos conceptos financieros diferentes pero, como todo en la empresa, están relacionados entre sí.

Muchas veces, para entender fácilmente las finanzas, hay que recurrir a ejemplos. En esta ocasión, quiero utilizar el caso de la pesca: una cosa es cuando el pez muerde el anzuelo (rentabilidad) y otra distinta es cuando se saca al pez del agua (liquidez). En los negocios sucede igual: una cosa es efectuar una venta y otra cosa es obtener el pago; de nada sirve vender un producto o servicio a un precio determinado -que incluye la rentabilidad esperada- si no se recibe el pago correspondiente -que hace líquida o efectiva la rentabilidad del negocio realizado-.

En un mundo ideal, uno preferiría hacer negocios de alta rentabilidad y alta liquidez; sin embargo, pareciera haber una relación inversa entre estos dos conceptos. Siguiendo con el ejemplo anterior, aquellas personas que han practicado la pesca saben que cuanto más grande es el pez es más difícil sacarlo del agua.

Un sector que generalmente ofrece altas rentabilidades es el inmobiliario, pero su liquidez es bajísima, pues un inmueble no se vende de la noche a la mañana y, mientras no se venda, no se hará efectiva la rentabilidad representada en la valorización que ha alcanzado en el tiempo. Por el contrario, un sector de altísima liquidez es el de las grandes superficies porque todas sus ventas son de contado, pero su rentabilidad es muy baja pues lo que busca es vender mucha cantidad y que rote el inventario.

Hay tres formas para mejorar la rentabilidad de un negocio: aumentar el precio, disminuir el costo o ambas. Para aumentar la liquidez de una empresa hay muchas más alternativas, unas de tipo operativo (disminuir plazos a los clientes, reducir los inventarios y aumentar los plazos a los proveedores), otras de tipo financiero (factoring y cupos de capital de trabajo) y otras estructurales (la desinversión de activos y la capitalización). ¿Qué tan fácil es implementar estas alternativas? Respondo con preguntas: ¿Los clientes aceptan los incrementos de precio inmediatamente? ¿Es posible optimizar costos sin que sea traumático? ¿Los bancos aprueban los cupos de capital de trabajo sin estudio y sin garantías? ¿Los proveedores dan más plazo cuando se les solicita? ¿Es fácil convencer a los accionistas para que capitalicen la empresa? En conclusión: no es tan simple como parece.

Normalmente, cuando una empresa requiere liquidez debe sacrificar rentabilidad, por ejemplo dando un descuento a sus clientes para que le paguen antes o asumiendo un costo financiero si acude a un banco. Y el manejo de estas situaciones hace parte del día a día de todos los empresarios. Ese es el mundo de los negocios.

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