.
Analistas 29/01/2021

Emprender en pandemia

Según la encuesta realizada por Ipsos en 28 países a finales del año pasado para determinar cómo se comportó el emprendimiento durante la pandemia, Colombia ocupó el primer lugar en el ranking de Espíritu Emprendedor, por encima de muchos países de reconocida trayectoria en temas de emprendimiento. Este índice está compuesto por muchos atributos relacionados con la personalidad del emprendedor como la creatividad, la recursividad, la disciplina, la tolerancia al fracaso, entre otros, de donde se puede concluir que las políticas públicas y privadas que se han venido implementando desde hace varios años están potenciando el talento y la iniciativa de muchísimas personas en todo el país.

De acuerdo con los informes de Dinámica de Creación de Empresas elaborados por Confecámaras, el año pasado se constituyeron alrededor de 280.000 empresas en Colombia, casi 9% menos que las creadas en 2019 debido al impacto económico generado por la pandemia pero, al fin y al cabo, sigue siendo un indicador muy importante que demuestra la contribución del espíritu emprendedor y de la iniciativa privada a la reactivación económica del país.

Emprender da miedo. El miedo no es otra cosa que la sensación de angustia frente a una situación peligrosa o incierta, y tiene su origen en la aversión natural de los seres humanos al riesgo, aunque hay quienes lo disfrutan. El riesgo incomoda, genera rechazo e incertidumbre, pero es algo con lo que esta pandemia nos ha enseñado a convivir y de lo que también podemos sacar partido. Precisamente, uno de los principales factores que más incide a la hora de tomar la decisión de emprender es el nivel de riesgo que estamos dispuestos a tolerar, porque el mundo del emprendimiento por naturaleza es impredecible, y más ahora.

Además del riesgo, es evidente que los emprendimientos creados durante la pandemia han tenido una combinación de dos elementos que los emprendedores han debido evaluar antes de lanzarse: necesidad y oportunidad. Mi bisabuela tenía una frase: “la necesidad es la madre de toda empresa”. Y no le faltaba razón. El año pasado, muchísimas personas perdieron su empleo o vieron disminuidos sus ingresos, mientras que sus obligaciones se mantuvieron o, en muchos casos, aumentaron. En estas circunstancias toma fuerza la necesidad de buscar otras fuentes de ingresos para poder subsistir, y una de ellas es emprender la propia empresa.

Es indudable que la pandemia impuso muchas restricciones que modificaron nuestras vidas, hábitos y costumbres, lo que se ha traducido en nuevas oportunidades de negocio que abarcan todos los sectores de la economía, donde la tecnología y las demás herramientas de la Industria 4.0 han jugado un papel preponderante.

La vida de los emprendedores genera admiración debido al riesgo que han asumido y a las responsabilidades adquiridas con los grupos de interés vinculados a su idea de negocio: familia, socios, empleados, clientes y proveedores. Mucho ánimo para esos 280.000 valientes que están contribuyendo a la recuperación económica del país.