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Analistas 09/03/2021

Américas, con o sin 5G

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Estados Unidos terminó el proceso de licitación de espectro 5G más grande de occidente. En Oriente el proceso fue liderado por China. En Estados Unidos, los postores calificados realizaron ofertas por US$80.916 millones, la cifra más alta conseguida en un proceso licitatorio de espectro. En China, el espectro se entregó sin costo a los operadores, pero con obligaciones de cobertura.

Al día de hoy, existen 1.336 ciudades en 61 países con 5G, lo que refleja una expansión notable. Un año atrás solo existían 378 redes de quinta generación.

China lidera con 341 ciudades 5G. Estados Unidos sigue con 279; Corea del Sur tiene 85; Reino Unido, 54; España, 53; mientras que Canadá cuenta con 49.

Mientras esto sucede, en América Latina el proceso comienza y Chile lidera los esfuerzos por ser el primer país 5G de la región. El proceso licitatorio de espectro asignó 1.800 MHz de espectro en diversas bandas y ya es el país que ha liberado más espectro en América Latina, sobre Brasil y México. El total de la subasta generó un ingreso de 453 mdd por toda la subasta. Se enfilan las licitaciones en Perú, Colombia, México y la más importante de la región por el mercado y el volumen, Brasil. Ahí el país modificó su ley de telecomunicaciones, lanzó una agenda digital robusta, creó el Ministerio de comunicaciones, se consolidó el mercado a tres operadores móviles y el precio del espectro es muy razonable. Todo alineado.

Todos los gobiernos crean ministerios, secretarías TIC, programas de cobertura e inversión pública, órganos reguladores, otros no hacen nada. Pero todos quieren precios bajos, cobertura para los usuarios, quieren innovación y muchos operadores de telecomunicaciones. Quieren anchos de banda enormes y cobertura gratuita en áreas rurales. Al mismo tiempo, imponen precios de espectro enormes y se vuelven adictos del dinero del sector de las telecomunicaciones, que no es de ellos, es de los ciudadanos. Quieren un mundo feliz y fácil. Los números no dan, no hay modelo de negocio. La frustración crea empresas públicas y alianzas público-privadas.

El precio del espectro y la adicción de los gobiernos por el ingreso económico es una amenaza. México consumó un acto insólito que podría llamarse de suicidio digital, al establecer vía el Congreso y la Cámara de Senadores el precio más alto del espectro radioeléctrico en América latina y en su historia. Eso destruye cualquier posibilidad de hablar de calidad de la red, competencia, cobertura e innovación. Otros países de la región ya son considerados como países con precio elevado del espectro, como Colombia.

Eric Schmidt, ex CEO de Google, acaba de visibilizar el problema e indica que la subasta de espectro realizada por la “Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU., que recaudó un récord de 81.000 millones, se celebra como una victoria para 5G”, pero señala lo contrario: “es un revés digital para Estados Unidos”.

Esta licitación “no impuso ningún requisito para construir la infraestructura de red” y afirma que “las enormes sumas que los ganadores pagaron por el espectro reducirán su capacidad financiera para utilizarlo. En cambio, probablemente resultará en desinversión”.

Schmidt señala que “los resultados son predecibles: los norteamericanos enfrentarán precios más altos y servicios digitales más débiles. Eso sucedió cuando las empresas de telecomunicaciones europeas, pagaron por encima las subastas 3G de principios de la década de 2000. Europa todavía se recupera de su década digital perdida.”.

El mensaje es demoledor por claro. No hay forma de construir un discurso serio de conectividad, desarrollo económico y transformación digital si no pasa por un proceso de licitación de espectro diferente, con profunda vocación social, audaz, visionario y sacrificio de las finanzas públicas, que detone el despliegue de infraestructura digital. Hazlo fácil, me decía un amigo. Recordemos que la política pública se mide en generaciones, pero la nueva política digital se mide… en pocos años.