Dicen los abuelos que no hay peor decisión que prohibirles las cosas a los adolescentes. Y en muchos casos los abuelos tienen razón, pues la prohibición tiende a generar una necesidad del adolescente de ir en contra de la regla establecida por el adulto. Las cosas tienden a ser muy parecidas en cuanto a las libertades individuales dentro de las sociedades. Si hay toque de queda, la gente trata de violarlo de alguna forma. Si hay ley seca, la gente organiza fiestas en residencias particulares. Si hay hora zanahoria, aparecen los “after parties”. Y si existe la prohibición de atesorar los ahorros familiares en dólares, la población va a buscar de todas las formas habidas y por haber el cómo conseguir unos dólares en el mercado negro para atesorar.
Una Colombia próspera solo es posible si es una Colombia fiscalmente responsable. Como tantas veces hemos dicho: la libertad no es gratis, y su precio empieza por la responsabilidad de vivir con lo que tenemos