Analistas

“Game Over” para modelos económicos “progresistas”

Dicen los abuelos que no hay peor decisión que prohibirles las cosas a los adolescentes. Y en muchos casos los abuelos tienen razón, pues la prohibición tiende a generar una necesidad del adolescente de ir en contra de la regla establecida por el adulto. Las cosas tienden a ser muy parecidas en cuanto a las libertades individuales dentro de las sociedades. Si hay toque de queda, la gente trata de violarlo de alguna forma. Si hay ley seca, la gente organiza fiestas en residencias particulares. Si hay hora zanahoria, aparecen los “after parties”. Y si existe la prohibición de atesorar los ahorros familiares en dólares, la población va a buscar de todas las formas habidas y por haber el cómo conseguir unos dólares en el mercado negro para atesorar.

La prohibición de atesoramiento en dólares en Venezuela ha generado un masivo desbalance en las cuentas externas. El inepto presidente de Venezuela, el señor Nicolás Maduro, continúa pretendiendo demostrar que el régimen que comanda tiene la posibilidad de decidir cuánto vale el Bolívar en el mercado secundario de divisas, y cada vez que reitera que su gobierno tendrá la capacidad de suplir los dólares necesarios en la economía a una tasa de $6,3, lo único que genera es una devaluación adicional en el mercado libre, que es el mercado que se marca en la frontera con Colombia, el famoso dólar Cúcuta, uno que en este momento ronda $74. El régimen venezolano le echa la culpa al “imperio” y a los “pitiyanquis” por el hecho que la diferencia entre el dólar oficial y el dólar negro ya supera 1.000%, pero no se da cuenta de que ese incremento ridículo en el valor del dólar negro es una función única y directa del hecho que en Venezuela no hay papel higiénico. Y en Venezuela no hay papel higiénico, porque no se puede atesorar en dólares. Y la gente atesora en dólares, porque sabe que ningún industrial va a invertir en una máquina para hacer papel higiénico, porque si alguien quiere hacer papel higiénico, su ganancia máxima es de 30%. Y como la ganancia máxima es 30%, retorno que claramente no es suficiente en un país tan inestable como Venezuela, entonces el industrial prefiere atesorar en dólares, así el dólar negro valga 1.000% más que el dólar oficial, en vez de producir papel higiénico.

El caso de Argentina es parecido, aunque muchas veces menos dramático. Y aunque parezca paradójico, considero que la decisión que acaba de tomar la Señora Presidente Fernández de Kirchner de desmontar la prohibición a la población de ahorrar en dólares, es una buena noticia en el mediano plazo. Obviamente esa decisión va a generar mucha presión dentro del mercado interbancario de Argentina en los próximos días, obviamente la inflación se va a acelerar mucho más, pues los productos importados subirán mucho de precio, pero como argumentaba antes, restringir las libertades individuales dentro de la sociedad solo genera problemas en el tiempo. Mejor dicho, es mejor “darse la pela” en este momento en vez de más tarde, cuando el desbalance de las cuentas externas sea tan alto que ya no hay solución diferente a colapsar la economía para poder volver a comenzar. 

También queda muy claro hoy en día que el famoso modelo “K” ha llegado a su fin. El intervencionismo extremo de las autoridades dentro de la vida de los argentinos ya no tiene espacio para avanzar más, y ese hecho implica que Argentina pareciera estar llegando a un punto de inflexión donde la lógica económica y financiera vuelve a primar. Quizás para esta altura el próximo año Argentina ya no esté viviendo una fantasía económica basada en subsidios, impresión de dinero y represión financiera y económica, y más bien el país haya decidido volver a ser un miembro activo de los países de la comunidad internacional que buscan activamente que la inversión extranjera llegue al país a generar empleo y bienestar. Pueda ser.