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Analistas 19/05/2025

Un propósito

Jonathan Malagón
Presidente de Asobancaria
JONATHAN-MALAGON

En los últimos años, la palabra “innovación” ha adquirido una importancia creciente en el vocabulario corporativo. Aparece en discursos, estrategias y propósitos institucionales. Sin embargo, innovar no es repetir una consigna, ni simplemente agregar tecnología a algún proceso. En el sector financiero, innovar significa transformar de fondo cómo se conciben, entregan y mejoran los servicios financieros.

Es aquí donde entra en juego una idea clave: la innovación como propósito. Es una herramienta para ampliar el acceso, mejorar la experiencia del usuario y construir un sistema más justo e inclusivo. En este camino, el sector bancario colombiano avanza con decisión, liderando una transformación que no solo moderniza, sino que también humaniza los servicios financieros.

Los resultados del reciente Índice de Madurez Digital, IMD, un estudio que llevó a cabo Asobancaria en conjunto con el Cesa, en el que participaron 30 entidades financieras, deja claro que la transformación digital del sector no es solo una aspiración, sino una realidad. El 87% de las entidades participantes obtuvo una puntuación superior a 3 (en una escala de 1 a 5) en dimensiones estratégicas como cultura, visión de negocio y enfoque al cliente. Esto refleja un cambio de fondo: las entidades están apostando por el talento, la estrategia y la experiencia del usuario como motores de innovación.

También hay avances concretos en infraestructura tecnológica. El 83% de las entidades mostró progresos en procesos, riesgo, seguridad e indicadores de seguimiento. Detrás de estos logros hay decisiones estratégicas y apuestas presupuestales claras: en 2024, la banca destinó más de 10 mil millones de pesos al análisis de Big Data, $76.000 millones a automatización robótica de procesos (RPA) y $410.000 millones al desarrollo de API. La inteligencia artificial, el aprendizaje automático y el blockchain dejaron de ser tendencias para convertirse en apuestas presupuestales.

Pero más allá de la inversión, estamos generando impactos con estos procesos. Hoy, 97% de las entidades ya usa API, 82% ha implementado inteligencia artificial y otro 82% automatización de procesos (RPA). Así mismo, 62% avanza en modelos de banca abierta (Open Finance), una señal de que el ecosistema bancario está migrando hacia modelos más abiertos, competitivos y centrados en el usuario.

Por supuesto, innovar también implica reconocer lo que falta. La brecha digital sigue siendo profunda: 58% de los hogares rurales en Colombia no tiene acceso a internet y sin conectividad no hay inclusión. La digitalización no puede ser un filtro que excluye, sino un puente que acerca.

La banca colombiana está demostrando que innovar no es solo usar tecnología, sino tener una visión. Es anticiparse con datos, incluir con decisiones y transformar con propósito. Es entender que la verdadera disrupción no está en el código, sino en la conciencia con la que se aplica.

Innovar con propósito es construir una banca que entiende el verdadero valor de la innovación. Es por eso que hoy somos una banca que no le teme al cambio y que sabe que está transformándose para servir mejor.

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