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Analistas 05/09/2026

Lo más difícil

Gustavo Moreno Montalvo
Consultor independiente
La República Más

Definir objetivos es lo más difícil en los procesos sociales. Hoy hay nuevos retos: la humanidad vive una compleja integración, facilitada por la tecnología, con oportunidades sin precedente, pero también con riesgo de hondas divisiones sociales. No hay acuerdo sobre el sistema político. La democracia liberal solo cobija a un tercio de la población mundial, y no hay cohesión entre los países que la practican. Por el contrario, EE.UU., líder del mundo libre tras las guerras mundiales concluidas en 1945, confronta a las demás democracias liberales. Además, la estrategia de Europa Occidental para atender necesidades de servicios de bajo valor agregado con personas de origen remoto ha desembocado en fracturas culturales complejas.

Las exigencias para construir democracia liberal son mayores cada día: se conjugan, de una parte, la erradicación del analfabetismo, limitación que padecía la mayor parte de la población del planeta hasta hace seis décadas, y de la otra, la aparición en las últimas dos décadas de herramientas de comunicación que facilitan mayor densidad de flujos de información. Las nuevas circunstancias han socavado la autoridad de líderes tradicionales, versados y virtuosos, cuya opinión dirigió el mundo durante más de un siglo.

Se discute el alcance económico del Estado: la propiedad estatal de los medios de producción y distribución de bienes y servicios es una regla ineficiente, y hay consenso sobre la necesidad de crecimiento económico, pero hay rechazo creciente a la concentración del ingreso y la riqueza, y desacuerdo sobre el alcance de los subsidios para mejorar las condiciones y posibilidades de los segmentos vulnerables de la población. Es preciso convenir cómo aplicar los valores de respeto y solidaridad.

Se dejan de lado las preguntas sobre régimen: (1) ¿cuáles son las reglas más convenientes para hacer las demás reglas? (2) ¿cómo juzgar conductas? (3) ¿debe la administración subordinarse a quien hace las reglas o pueden ser independientes las dos tareas? (4) ¿cuál es el grado apropiado de autonomía local y regional? (5) ¿cómo debe organizarse la administración en los tres órdenes, local, regional y nacional? (6) ¿qué posibilidades y limitaciones debe tener la iniciativa privada en el ámbito público? (7) ¿cómo hacer control efectivo para asegurar que se atiendan objetivos y restricciones? (8) ¿cómo aprovechar oportunidades de integrar países para hacer uso más eficiente de recursos escasos?

La participación de lo público en el PIB ha aumentado, y con ella la necesidad de una mejor gestión. Los resultados en las democracias liberales son insatisfactorios. La ineficacia hace más difícil defender libertades amplias y decisiones fundamentadas en la voluntad expresa de los ciudadanos. Parecen prevalecer en Occidente próspero el interés en la seguridad material y el anhelo de espacios para el ocio y la recreación, a expensas del ordenamiento social armónico y del bienestar de la población en el resto del mundo.

El propósito compartido universal debe incorporar cambios de fondo, sin arrasar con lo bueno existente. Exige mejor educación para cultivar criterio, canales adecuados y mecanismos de revisión. La tecnología obliga a una seria reflexión para evitar fisuras sociales de gran impacto, casi como las propias de la esclavitud hace dos siglos. Es inaplazable construir un mundo nuevo. La tarea es para todos.

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