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Fondo sin fondo

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Guillermo Trujillo Estrada

El accidentado proceso de aprobación del Plan Nacional de Desarrollo lleva fácilmente a concluir que reflejaría mucho más el espíritu del Gobierno y sus postulados, si es expedido por decreto.

Lo sucedido, una feria de propuestas populistas en las que filtraron artículos de todos los bandos para atender sus intereses, públicos y privados, deja un gobierno preso, obligado a aceptar más artículos de los que presentó. En el futuro, se debería establecer que solo pueden votarse y discutirse las propuestas del Gobierno de turno. El riesgo es terminar aprobando, por ley, lo que quiere la oposición.

En café, se aprobó el artículo 228 que crea el fondo de estabilización de precios del café para proteger a los productores del precio bajo, facultando al Congreso para definir su estructura y funcionamiento, y criterios para reglamentar. Lo inexplicable es que este proyecto, -promesa de campaña del Presidente Duque y de su partido-, ya estaba a punto de ser ley después de un largo trámite que se inicio desde el gobierno anterior; al incluirlo en el PND solo cumple un objetivo político.

En mi análisis, considero absurdo que se apruebe esta nueva ley, que atenta contra el derecho a la igualdad, que podrían invocar los demás productores del sector agropecuario, exigiendo precio mínimo para la venta de sus productos. Con gran habilidad y éxito, los grandes productores presionan para que el gremio exija subsidio al precio del café y no al ingreso, como correspondería a una política social equitativa para el campo. Este fondo probablemente nunca contará con aportes de los productores, porque cuando les soliciten hacerlo, siempre estarán en “la crisis más profunda de la historia”. Por lo tanto es un “Fondo sin Fondo”.

En fondos de estabilización que existen para otros productos, los consumidores nacionales terminan pagando con un sobreprecio interno, con lo que se subsidia a los exportadores. Pero no se puede hacer en el café, porque cerca de 90% se exporta. Tampoco se entiende el propósito de la ley, diferente al político, pues el Fondo Nacional del Café se creó en 1940, precisamente como un fondo de estabilización.

Pero, como no hay cuña que más apriete que aquella del mismo palo, en el último debate el senador Ernesto Macías y el representante Oscar Darío Pérez, presentaron una proposición que obliga a trasladar US$0,01 de los seis que hoy aportan los cafeteros, para este nuevo fondo.

Esta proposición tiene inquieta a la Federación, porque deberán salir de la cuota que cobra por administrar el fondo, que es cerca de $100.000 millones De no ser así, les tocaría recortar los bienes públicos cafeteros: extensión rural, investigación y garantía de compra, además de los recursos de los comités departamentales.

Por lo tanto, para evitar una revolución de parte de las regiones en contra de la oficina central, no habrá más alternativa que reducirla, salvo que el gremio privado disponga de recursos para sostenerse, como ya ha sucedido.

Lo ejemplar, desde luego, es proceder a disminuir exactamente a la mitad todos los gastos y así encontrar cerca de $50.000 millones que el Congreso le exige aportar, para tener mínima legitimidad de solicitar una ayuda que puede valer más de $1 billón . Ya llevamos $250.000 millones.

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