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Analistas 06/09/2022

Costos presuntos en el café

Guillermo Trujillo Estrada
Analista cafetero
Guillermo Trujillo

Gran escándalo están armando -la Federación de Cafeteros a través de un comunicado, Dignidad Cafetera interviniendo en el congreso con Óscar Gutiérrez y Roberto Vélez, gerente de la Federación-, porque dentro de las derogatorias de la reforma tributaria está el costo presunto de 40 %, que los cafeteros pueden deducir automáticamente.

Me parece de plena justicia tributaria su derogatoria, dado que fue un verdadero mico que senadores del Centro Democrático le metieron a la reforma de 2016, y que Mauricio Cárdenas inexplicablemente dejó pasar; pero, además fue un acto de deslealtad de la administración y de la dirigencia cafetera que, vía congreso le impuso esta norma absurda al gobierno.

Se comprueba cómo los grandes cafeteros utilizan a los 550.000 productores como mampara política para luchar por sus intereses, y todo el mundo se traga el cuento. ¡Los pobres utilizados para defender a los ricos!

Resulta que de esta norma solo se benefician aproximadamente 6.000 productores que declaran renta y, lograron cometer este atropello para poder deducir los gastos laborales, dado que al no pagar seguridad social, no pueden realizar la deducción del gasto.

No es cierto que se perjudiquen los supuestos 542.000 productores como ahora quieren hacer creer; tampoco es verdad que se generen 960.000 empleos, cuando 97 % son cultivos menores a cinco hectáreas que no utilizan mano de obra contratada. Por lo tanto, el café le da trabajo a más de 800.000 propietarios, pero empleo escasamente a unos 150.000 trabajadores.

Resulta indignante que los grandes cafeteros reciban subsidios, pero más indignante que el gerente acuda al congreso a pedir que no sean ingresos gravables. Las ayudas deben ser sólo para los pequeños productores que no declaran.

Llegó la hora de terminar con estas inequidades. De seguro debió ser grande la sorpresa del ministro de hacienda -que va a presidir el Comité Nacional de Cafeteros-, escuchar de la “informalidad rampante” en el campo cafetero al gerente general, mientras lucha para que los grandes sigan sin cumplir el código laboral y, no lidera un gran programa nacional para corregir ese problema. Además, persiste el de pensión y salud para 97 % de los productores.

Desconcertante escuchar al vocero de Dignidad Cafetera después de lograr el mismo estatus del gerente de Federacafé en el congreso, dedicarse a defender a los grandes productores, cuando uno se imaginaba que después de 45 años de lucha cafetera iniciada por Jorge Enrique Robledo, les había llegado la hora de hacer valer sus ideas de izquierda, cuando por primera vez llega al poder un gobierno que las pregona.

Finalmente, la gran idea que le aportó Roberto Vélez al ministro, fue proponer perseguir a los compradores privados de café -que no le queda bien por ser su competencia-; y además poniendo un manto de duda sobre el origen de los recursos con que lo hacen, sin diferenciar sobre las compañías exportadoras nacionales y extranjeras, sobre las que en su gran mayoría no existe cuestionamiento alguno, que además actúan con licencia otorgada por la Federación de Cafeteros.

El fin de semana se elegirán los delegados al Congreso Cafetero; esperamos una renovación de sus miembros, a los que les corresponderá estrenar un gobierno diferente.

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